Derribar tópicos para ensanchar los lindes de la literatura

La concesión del Nobel a Dylan ha propiciado un debate en torno a qué méritos y características debe reunir la obra de un galardonado


redacción / la voz

La concesión del Nobel de literatura a Dylan ha propiciado un debate en torno a qué méritos y características debe reunir la obra de un galardonado en esta categoría, y que entronca con la edición anterior, en la que la distinción recayó en Svetlana Aleksiévich, una periodista. Tanto Dylan como la autora bielorrusa concitan consenso cuando se juzga su obra en concreto, pero hay quienes cuestionan que deba ser reconocida con el Nobel de literatura: para estas voces, ni el cantautor ni la reportera pueden entrar en un club del que forman parte García Márquez, Neruda o Doris Lessing. 

Pero precisamente la Academia Sueca parece haber emprendido con sus últimas decisiones un desmontaje de tópicos y un debate sobre cuáles son los lindes de lo literario, con el objetivo último de ensancharlos. Frente a la visión restrictiva que veta a Dylan para el Nobel de literatura proponiéndolo para uno específico para la música, existe un conjunto de argumentos con los que justificar el fallo del jurado, desde la centralidad del rock como auténtica música popular desde la segunda mitad del siglo XX, hasta el valor estético y emocional de las letras de Dylan: si a alguien le importa la expresión literaria, la del cantautor por fuerza no le puede resultar ajena.

Del mismo modo, con el premio a Aleksiévich el debate se puede desplazar a la disputa que mantienen aquellos que consideran el periodismo como una disciplina menor en comparación con los géneros canónicos y bendecidos por la literatura con mayúscula. Géneros, por cierto, que también el Nobel ha situado bajo el foco: Alice Munro, galardonada en el 2013, ha destacado por su maestría en las distancias cortas del relato breve, un formato que aún hoy muchos comparan desfavorablemente con el largo aliento de la novela. Sin olvidar aquellos premiados, de Beckett a Modiano, que han subvertido o cruzado los géneros, o los que destacaron en el periodismo hasta el punto de que su obra «literaria» no se puede entender sin su faceta como cronistas: Kipling, García Márquez, Vargas Llosa.

Por encima de todo ello planea otro debate, el que se cuestiona si en estos tiempos en los que se han resquebrajado las identidades monolíticas y los individuos y sociedades son cada vez más múltiples, la literatura puede tener fronteras impermeables. Teniendo en cuenta además que la literatura no es estática y sabe mover bien sus marcos.

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