San Juan ya no está en la cuneta

Han tenido que transcurrir 65 años para que una escultura olvidada de Juan de Ávalos haya recuperado la atención de Patrimonio Nacional


Madrid / CoLpisa

Han tenido que transcurrir 65 años para que una escultura olvidada haya recuperado la atención de su propietario, Patrimonio Nacional. Y es que a finales de los 40, Francisco Franco mandó al escultor Juan de Ávalos afeitar una representación en piedra de San Juan, a quien había esculpido con barba, bigote y unos cuantos años de más. Todo en contra del criterio del general, quien tenía la idea del Juan el Evangelista que aparece en el Nuevo Testamento, un joven dinámico, lozano y vigoroso.

La escultura, de monumental tamaño, iba a ser instalada en la base de la cruz del Valle de los Caídos, junto a los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas, algo que finalmente se hizo, salvo su envejecida cara, que tras ser desmontada y reemplazada por una más joven y sin barba, terminó desechada por el consejo de obras del monumento en una cuneta próxima a la basílica. Las piedras que componían la olvidada escultura habían permanecido más de seis décadas sin que nadie se hiciera cargo de ellas. Por fin, en julio, las piedras desaparecieron dejando en la cuneta las huellas de haber sido removido el terreno y de la posición en la que se hallaba cada uno de los bloques de caliza negra de Calatorao.

Posibilidad de restauración

Patrimonio Nacional confirma que «se han trasladado a un almacén y se procederá a su catalogación. Hasta entonces no es posible pronunciarse sobre posibilidades de restauración». Hará falta saber si están todas las piezas, si todo lo retirado pertenece al San Juan o si hay restos de alguna otra escultura desechada -la primera Piedad que debía coronar el arco de entrada a la basílica también tuvo que desmontarse por las discrepancias entre Franco y Ávalos-.

Hay evidencias de que alguna pieza fue reutilizada como parte de un muro próximo. La fundación Juan de Ávalos ha confirmado que dispone de los planos y moldes originales de esta escultura, por lo que de tomarse la decisión de volver a montarla, sería sencilla (y quizá no demasiado costosa) su recomposición. De momento, y hasta que no se inicien los estudios anunciados por Patrimonio Nacional (previstos para el próximo mes de septiembre), el San Juan inédito de Ávalos, que acabó olvidado en una cuneta, se encuentra, finalmente, descansando a buen recaudo.

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