Un «Falstaff» en los inciertos tiempos de la posguerra mundial

La ópera que abrirá la Programación Lírica de A Coruña en septiembre está ambientada en la Inglaterra de los 50


redacción / la voz

La Inglaterra de la década de los años 50 no solo dejaba atrás la Segunda Guerra Mundial: era también un país en cambio, cuyo imperio se desmoronaba y daba paso a la Commonwealth, y cuyas costumbres y usos sociales empezaban a cambiar, para transformarse definitivamente en el decenio siguiente. En estos tiempos inciertos de una posguerra de alcance mundial sitúa el director de escena Gustavo Tambascio (Buenos Aires, 1948) a Sir John Falstaff en la ópera que compuso Verdi en torno a este personaje inequívocamente inglés.

Así, el Falstaff que abrirá el 3 de septiembre la Programación Lírica de A Coruña en el Palacio de la Ópera -las entradas salen a la venta mañana- se mueve por una Inglaterra en la que los hombres se cubren con un sombrero hongo que en este montaje sirve también para enlazar con la estética surrealista del pintor René Magritte, reforzada por el uso de puertas y ventanas que propone el escenógrafo Antonio Bartolo, colaborador habitual de Tambascio junto a la directora de vestuario Gabriela Salaverri.

En esa sociedad en la que la alta nobleza había entrado en declive se encuentra un Falstaff «en la miseria, un aristócrata al viejo estilo que trata de echar sus últimos tiros gracias su prosapia, frente al auge de los buenos burgueses de Windsor», describe Tambascio. Entre esta clase emergente se cuenta Alice Ford, a quien Falstaff halla fascinante, aunque en buena medida esa atracción también se deba al dinero de su rico marido. El director de escena concede en este montaje un papel destacado a esa «connotación de clase, que ya se encontraba en la obra original de Shakespeare». 

«No da tregua»

Para Tambascio, que conoce bien la obra de Verdi gracias a montajes anteriores, Falstaff es una obra «fantástica». «Es una maravilla que después de tanto melodrama escribiese esta obra, que es un prodigio de concisión, de vitalidad y de humor chispeante, una obra que no para desde que empieza hasta que acaba, no da tregua». Cualidades, además, que se hacen más llamativas a la luz del hecho de que fuese precisamente la última composición del autor italiano. «Siempre se habla de ese paralelismo entre Verdi y Wagner: el primero eligió una comedia para despedirse, mientras que el segundo lo hizo con ese dramón sacramental y aburrido que es Parsifal, lo cual habla del genio del uno y del otro», sostiene Tambascio.

En la representación coruñesa la dirección musical correrá a cargo de Alberto Zedda, quien también ha escrito un artículo para el programa de mano sobre la obra, que describe como «una síntesis genial en la que lo cómico, devuelto a la función de ayudar a lo trágico para restaurar la unidad del ser, propicia el nacimiento de una obra maestra que no tiene igual en la historia del teatro lírico». La voz principal será la de Bryn Terfel: se trata de su única ópera este año en España. El elenco lo completan la soprano Ainhoa Arteta, el barítono Juan Jesús Rodríguez, la soprano Ruth Iniesta y el tenor coruñés Francisco Pardo.

Este Falstaff será un homenaje a Shakespeare en el 400 aniversario de su muerte, junto al recital de la soprano Lorena Paz el 3 de noviembre, con piezas de autores basadas en las del dramaturgo.

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