«Lluvia y otros cuentos»

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

William Somerset Maugham ha superado en España esa condición de escritor popular de gran éxito que le afeaba su lugar primero en la literatura

10 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Juan Carlos Onetti prefería con mucho enfrascarse en la prosa enrevesada de William Faulkner a leer a William Somerset Maugham (1874-1965). Como el propio Maugham -lo anota Vicente Molina Foix en el prólogo de Lluvia y otros cuentos- sentía cierto disgusto por la influencia de Chéjov en la literatura anglosajona.

No solo rechazaba acabar un cuento con puntos suspensivos, sin un final claro, sino que detestaba eso que define como la melancolía, el desespero, la futilidad, el misticismo de los rusos. A lo mejor era una cuestión de estilo, quizá su sentido tan británico de lo pragmático o tal vez les guardaba rencor por la tuberculosis que dicen que contrajo en Moscú en el transcurso de una misión que realizó en 1917 para el MI6. Lo verdaderamente relevante, en todo caso, es que hoy podemos disfrutar de Onetti, Faulkner, Chéjov y, por fin, Somerset Maugham sin tener que renunciar a alguno de ellos. El viajero británico ha superado en España esa condición de escritor popular de gran éxito que le afeaba su lugar primero en la literatura: en las estanterías aparecía junto a Zweig, Dumas o Zola como un desdoro. Esta magnífica colección de cuentos (una docena) que edita Atalanta prueba su maestría en la narrativa de tramo corto, de la que es un ejemplo soberbio la pieza Lluvia que da título al tomo.