El expresionismo de una pintora viajera con raíces gallegas

La artista brasileña María Gato expone su obra en la Casa de Galicia de Madrid

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Madrid

Con un extenso currículo, María Gato es una pintora viajera que tanto se empapa de los lugares por los que pasa como deja ella su propia impronta. En realidad, esta brasileña es una coruñesa a distancia, y lo explica: «Toda mi familia está allí». A cambio, apenas ha vivido en A Coruña. Aun así, los lazos vitales mandan, y viene por estas tierras, o expone, como acaba de inaugurar, una muestra de su arte en las dependencias de la Casa de Galicia en Madrid, que podrá verse durante este mes: es su particular versión del expresionismo, tanto en paisajes y bodegones como en retratos y figuras.

Gato vive ahora en Barcelona pero mantiene su galería de Miami, y, entre tanto, asegura mantener una línea creativa asentada: «Cuando empiezas percibes la evolución de lo que estás haciendo. Ahora puedo notar algún cambio relativamente, pero llega un momento en el que ves que ya hay una coherencia en la producción», arguye. Tal vez, por eso, en esta exposición, exhibe obra que no tiene por qué ser necesariamente la última. «Hay cuadros que ya había expuesto. Y son de diferentes años. Pero yo prefiero que sea así y que la selección no se supedite a lo reciente. Algunos ya los mostré en EE.UU. o El Cairo, por ejemplo», explica. De hecho, la obra de Gato pasó otra vez por la Casa de Galicia, en 1995.

«A María no le interesa el realismo, sino las formas incompletas, las líneas, el dibujo, los volúmenes, los colores con los que lo reinterpreta», anotan desde la Casa de Galicia, que añaden la valoración del escritor y periodista Víctor Amela: en su pintura «todo es sensual, pero de una sensualidad inminente, amortiguada en una placenta vaporosa y etérea, de pálpito espiritual».

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