Tres generaciones de la familia Cela recuerdan al nobel en su centenario

Hermano, hijo y nieta abren las celebraciones en A Coruña, donde empezó el «Pascual Duarte»


A Coruña / La Voz

«La familia de Pascual Duarte empezó a escribirla aquí». Esto decía ayer en A Coruña Camilo José Cela Conde. El hijo del autor de la novela hablaba en el teatro Rosalía, que acogía otra familia, los Cela, tres generaciones reunidas para dar comienzo a los actos del centenario del nacimiento del nobel. Acompañaban al hijo, entre otros familiares, el tío Jorge, el más pequeño de los siete Cela Trulock, que desveló vivencias íntimas como el día que su hermano, cabreado porque no conseguía publicar La colmena por la censura, tiró al fuego el original y su mujer, Charo, se lanzó a recuperarlo «no sin peligro de quemarse».

Estaba asimismo Camila Cela Marty, la nieta del escritor, que confesó que siendo adolescente arrastraba un problema por la situación familiar: «Tenía aversión por mi abuelo. Y luego tenía sobredosis de gente que me decía que tenía que leerlo». Recordaba Camila que solo había leído de pequeña un cuento de su abuelo y que, cuando tenía unos 14 años, le pusieron como lectura obligatoria en el colegio La familia de Pascual Duarte. Aquello la enfadó y la llevó a pensar: «Si suspendo el examen de Pascual Duarte va a ser histórico», contaba ayer con una sonrisa. De todos modos, aquella lectura fue para ella «un punto de inflexión»: «Me di cuenta de que mi abuelo tenía una máscara, detrás de la que había una gran sensibilidad. No me creía que la persona que yo veía en la tele podía haber escrito esa novela».

El encuentro de ayer servía para recuperar al verdadero Camilo José Cela, apuntó el concejal de cultura, José Manuel Sande, tras destacar que su obra «esta vencellada a Galicia e a esta cidade e por iso é un privilexio que os actos do centenario, que se cumpre hoxe, arranquen aquí». Dentro de «unha produción moi polivalente», Sande destacó el valor de Papeles de Son Armadans como «un revulsivo para a sociedade española».

A la relación del escritor con Galicia también se refirió, en el coloquio con el editor Eduardo Riestra, Cela Conde: «Después de publicar Pascual Duarte decía en una entrevista que quería publicar tres libros sobre Galicia: la Galicia en la que había nacido, la interior y el mar de Galicia». Y aunque no fue exactamente así, decía su hijo que lo había hecho con La Rosa, «con esa maravilla que es Mazurca para dos muertos y cuando parecía que se había acabado, porque después del Nobel Camilo no da la talla, aparece Madera de Boj, en la que, en realidad, está volviendo a Mrs. Caldwell habla con su hijo». De esta última habló Jorge Cela en su conferencia después de, con ironía celiana, desmentir algún que otro mito como que, según un autor inglés, su padre les pegaba con el cinturón: «Mi padre jamás nos pegó... Usaba tirantes». Evocó asimismo cómo en agosto de 1969, cuando se murió su hermano Rafael, a los 43 años, Camilo estaba escribiendo la esquela y le recordaron que el fallecido era ingeniero de minas. Y él espetó: «¡Qué ingeniero ni que p... en vinagre! Al otro mundo se va en pelotas». Jorge contó que había estado ayer en la tumba de su hermano y que pensó que más que Marqués de Iria-Flavia, «que lo puso por su pueblo, le habría gustado que en la lápida pusiera: escritor».

Al concluir el encuentro del Rosalía parecía haber renacido otro don Camilo, ese del «yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo».

Ofrenda floral ante la tumba en el cementerio de Iria Flavia

Camilo José Cela «no resistió lo suficiente» para vivir el día del centenario de su nacimiento, que fue ayer, pero, aun así, «ganó y resistió para crear una de las obras literarias más importantes del siglo XX». Fueron las palabras que ayer dijo en Padrón el hijo del escritor, con motivo de una ofrenda floral realizada ante la tumba del premio nobel gallego en el cementerio de Iria Flavia, lugar en el que nació hace un siglo y en el que está la fundación pública que lleva su nombre y que ayer organizó actos conmemorativos.

Además de Camilo José Cela Conde, a la ofrenda asistieron el hermano de escritor, los máximos responsables de la Consellería de Cultura y del Concello de Padrón, junto con vecinos del lugar. En su intervención, Cela Conde aseguró que el «mejor homenaje» que se le puede hacer a su padre es «leer lo que fue dejando para siempre».

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