Cuatro siglos de fascinación occidental por el exotismo del África negra

Un libro reúne escritos de Livingstone, Stanley, Blixen y Kapuscinski, entre otros

Karen Blixen, autora de «Memorias de África»
Karen Blixen, autora de «Memorias de África»

Redacción / La Voz

Mejor que ningún otro territorio, África simboliza el ansia de explorar. Durante siglos, el hombre blanco proyectó sobre el continente negro su fascinación por lo exótico: misioneros, aventureros, traficantes de esclavos, científicos, militares o colonos lo recorrieron, cartografiaron, explotaron o amado. Muchos dejaron por escrito su historia.

Cuarenta de estos relatos arman Exploradores y viajeros por África (Ediciones del Viento). Del primero, del jesuita español Pedro Páez -descubridor de las fuentes del Nilo azul en el siglo XVIII-, al último, del periodista Alfonso Armada, nacido en Vigo en 1958, median cuatro siglos que se leen como una posible historia de la fascinación occidental por la exótica África negra y que reflejan los estadios por los que pasó el continente, de la exploración a la explotación y la posterior descolonización.

Exploradores

Livingstone. «El trueno retumbaba de esa manera tremenda que solo se oye en los Trópicos y cuyo sonido, me han asegurado amigos de la India, en ninguna parte es tan fuerte como en África». El pasaje corresponde a uno de sus viajes y la descripción resume la admiración con la que los exploradores europeos se maravillaban ante los prodigios naturales del continente. Otros escritos de esta época dorada de la exploración incluidos en el volumen son los de Mungo Park, Richard Burton o Stanley. «Hubo toda una fiebre por la exploración. Se habían explorado los polos y entonces la atención se fijó en África, por la que andaban ingleses en excursiones financiadas por la riqueza el imperio, con una gran pasión, como si les fuera la vida en ello», explica Eduardo Riestra, responsable de Ediciones del Viento y antólogo del volumen.

Colonos

Osa Johnson. «Aunque disfrutaba comiendo las frutas y verduras de nuestro huerto, creo que me gustaban más todavía los manjares silvestres que encontraba en la selva. A menudo regresaba a casa con los brazos cargados de espárragos y espinacas. Había un arándano negro muy bueno y dulce, café nativo, setas en abundancia, una fruta que parecía un cruce de albaricoque y manzana, una ciruela amarga silvestre que servía para preparar una exquisita mermelada y una espléndida miel marrón. ¡África!». La norteamericana Osa Johnson fue una de esas personas que hizo del continente su hogar, como también fue el caso de Karen Blixen (Memorias de África), Jim Corbett o Wilfred Thesiger, este último nacido en Etiopía. Otros transitarían por sus tierras por los más diversos motivos, de Rimbaud a Evelyn Waugh.

Explotación

George W. Williams. «El Gobierno de vuestra Majestad les ha embargado la tierra, quemado los poblados, robado sus propiedades, esclavizado a sus mujeres y niños, y cometido otros crímenes, demasiado numerosos para mencionarlos al detalle». La carta abierta que le dirige al rey Leopoldo de Bélgica a propósito de la situación en el Congo el viajero norteamericano George W. Williams sintetiza lo que supuso para África la dominación europea. Los estragos en la colonia belga también están presentes en la antología con otro clásico, el informe del cónsul británico Roger Casement sobre las atrocidades cometidas en el país. Winston Churchill y Arthur Conan Doyle, incluidos en la recopilación, lucharon en las guerras Boer, de las que escribieron.

Descolonización

Kapuscinski. «Ese Estado otorga a los burócratas unos privilegios fantásticos a los que los nuevos dueños, naturalmente, no quieren renunciar. Ayer pobres y humillados, hoy ya son unos elegidos: ocupan altos puestos y tienen la bolsa llena». El periodista polaco aporta un fragmento de Ébano, en el que el nuevo orden tras la retirada de las potencias coloniales lo impregna todo. También ha habido un cambio en la escritura: del relato naturalista y objetivo, el foco se desplaza a la mirada del observador. Así, Javier Reverte, Nigel Barley, Alfonso Armada o Paul Theroux filtran y relatan su experiencia africana. Riestra espera complementar este volumen con otro que seleccione la abundante literatura de ficción sobre África.

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