Goyas para Coira y «El desconocido»

El filme gallego se lleva estatuillas en las categorías de montaje y sonido en una gala que otorgó a «Truman» sus premios grandes, incluidos los de película y dirección


redacción / la voz

El cine gallego se trajo para casa otros dos premios Goya. En la ceremonia de ayer el cineasta Jorge Coira recogió el suyo por el montaje de El desconocido, la ópera prima de Dani de la Torre para Vaca Films. Coira se abrazó al director y a Luís Tosar, el protagonista del filme, antes de subirse al escenario para recoger su estatuilla. Agradeció el galardón como «un regalo» y alabó el trabajo del debutante: «Si con tu primera película has hecho esto, lo que nos espera a partir de ahora». También se acordó de la productora Emma Lustres y de «toda la gente que está intentando hacer cine y contar historias en Galicia», lo que arrancó aplausos en el auditorio. Por último, dedicó el premio a su pareja, a su hermano Pepe y a Tosar, el «amigo» con el que empezó a «hacer cine hace 30 años». Dani de la Torre, que optaba a Goya como mejor director novel, finalmente no pudo llevarse el premio. El que sí se ganó El desconocido fue el de mejor sonido, un trabajo de Nacho Arenas, Jaime Fernández y el gallego David Machado. Este último se lo dedicó a De la Torre y Lustres por la oportunidad que le brindaron, a sus compañeros de rodaje y a la Escuela de Sonido de Cuba.

La ceremonia dejó otros momentos emotivos. El mejor actor novel -una categoría a la que estaba nominado el coruñés nacido en Canarias Manuel Burque; «Es gallego pero parece vikingo», le soltó Rovira- fue el joven Miguel Herrán, quien recordó cómo antes de rodar A cambio de nada era un chico que no quería ni trabajar ni estudiar, sin un futuro claro por delante. «Me has dado una vida», le dijo al director del filme, Daniel Guzmán. Poco después fue el turno de Guzmán de recoger el Goya a la dirección novel, quien se lo dedicó a su abuela Antonia, de 93 años y actriz en su película: «Eres mi estrella». Antonia Guzmán también podía haber sido proclamada mejor actriz revelación, pero al final el premio se lo quedó Irene Escolar. Tampoco en la categoría de animación las producciones gallegas Maimiño y Noche de ¿paz? pudieron llevarse la estatuilla, que fue a parar a Atrapa la bandera.

Los premios más importantes de la noche, cinco en total, recayeron en Truman: mejor película, dirección y guion original, a los que se añaden sus dos actores, Ricardo Darín -su primer Goya tras cuatro candidaturas- y Javier Cámara. El galardón a mejor actriz recompensó el trabajo de Natalia de Molina en Techo y comida, mientras que Luisa Gavasa triunfó en la categoría de actriz de reparto y sumó uno de los dos premios de La novia. Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, concluyó la gala con cuatro estatuillas de carácter más técnico. Fernando León ganó su sexto Goya por el guion adaptado de Un buen día.

Como dijo León y secundó Darín en referencia a los actores, «las películas no compiten entre ellas, siempre suman». Para ilustrarlo, nada mejor que el gigantesco selfie que se hicieron todos al término de la gala.

El IVA, la piratería y la negociación para formar Gobierno

No faltaron en la gala momentos de carácter reivindicativo, como el tradicional discurso del presidente de la Academia de Cine. Antonio Resines, apoyado en una muleta, desgranó telegráficamente las demandas del sector: bajada del IVA -«porque el cine es cultura y como tal debe ser una cuestión de Estado, por encima de partidos e ideologías»- y lucha contra la piratería: «En el 2015 se descargaron ilegalmente 1.900 películas por minuto. ¿Dónde? En España». Resines detalló algunas de las iniciativas de la Academia para promover el cine español y le mandó un abrazo a los responsables de videoclubes, «que aún los hay», dijo.

El presentador, Dani Rovira -vestido de Roberto Verino-, también abordó cuestiones parecidas, aunque con el bálsamo del humor. «Entiendo que no se baje el IVA del 21 %. Es como el de un yate: a mí no me importa porque no tengo. Pues a Montoro, lo mismo». A Rovira tampoco le pasó inadvertida la presencia en las butacas de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Alberto Garzón. «Os propongo que os vayáis a negociar a una sala donde tenemos cuatro sillas y un plasma. Pero acabad antes de la barra libre, que sino tendremos a Resines de presidente». El presentador también bromeó con directores e intérpretes candidatos, y le sacó partido a las presencias de Juliette Binoche y Tim Robbins invitándolos, en francés e inglés, respectivamente, a un gazpacho en Málaga. A Ricardo Darín, al que considera un modelo a seguir, le entregó un cubo de Rubik para que lo acabase antes del fin de la gala. El actor argentino lo resolvió en un minuto.

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