Woody Allen, maestro y gurú de la comedia

A sus 80 años, el cineasta de «Manhattan» mantiene intacta su chispa en una actividad febril que lo llevará a estrenar un nuevo filme y a preparar una serie para Amazon


Allan Stewart Königsberg, más conocido por Woody Allen, guarda a sus musas en la mesita de noche. Así lo muestra esa interesante hagiografía que es Woody Allen: el documental (2011), como un tipo singular, en la cariñosa mirada del guionista y realizador Robert B. Weide. Allen le abre ese cajón para vaciar su contenido sobre la cama: notas de bloc, posavasos, servilletas de hotel, trozos de mantel? En todos, anotada, una idea, una frase, una ocurrencia. Cuando se pone a un nuevo guion, remueve en ese tesoro, teclea en su vieja Olympia y pare otra de sus tramas en un plisplás, con una vitalidad envidiable demostrada en 45 películas (muy pronto llegará la siguiente, ahora en plena posproducción) y cuatro Óscar, desde que en 1969 se estrenó con la delirante comedia Toma el dinero y corre.

A sus 80 años, cumplidos el pasado martes, está a tope, rodando una sitcom de seis episodios para Amazon. Dotado de un sexto sentido para el gag, esto le permitió ganarse sus primeros dólares siendo un adolescente, primero escribiendo chistes, después como monologuista en vivo, para pasar a la televisión y dar el salto al cine. Todo ello entre los años cincuenta y sesenta. De ahí su magistral tino para guiones memorables, tres de los cuales se alzaron con el Óscar: Annie Hall (1977), Hannah y sus hermanas (1986) y Medianoche en París (2011); además, optó al premio en otras trece ocasiones, que no serán las últimas. Y eso que a Allen, la Academia de Hollywood le importa un pimiento, y le da mucha pereza atravesar el país para tragarse la ceremonia. Por eso, cuando en 1977 le concedieron también los Óscar a la mejor película y al mejor director por Annie Hall, prefirió quedarse en Nueva York para tocar el clarinete con sus amigos en el Michael's Pub, actividad que sigue desarrollando con la The New Orleans Jazz Band, ahora en el Café Carlyle de su amada ciudad.

La muerte, la religión, el amor y el sexo son sus grandes obsesiones, recogidas en sus guiones con frases memorables que ya forman parte del imaginario colectivo y del humor contemporáneo. Desde «No es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero estar ahí cuando ocurra» a «Prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire», o la desternillante «No sé beber... Mi cuerpo no tolera el alcohol. Me bebí dos martinis en fin de año e intenté secuestrar un ascensor y llevarlo a Cuba». Son perlas de una antología que necesitaría de muchas páginas para exponerlas todas. Pero es en el amor y en el sexo en donde su vida personal fue más abrupta. Su primera pareja en los años setenta fue Diane Keaton, la Annie Hall que se llevaría el Óscar, hasta que en 1978 conoció a Warren Beatty, poniendo fin a su relación sentimental un año después con Manhattan, quizá su obra maestra. Con Keaton conservó amistad, incluyéndola en el reparto de Días de radio (1987) y Misterioso asesinato en Manhattan (1993), sin descartar que vuelva a hacerlo en un futuro.

Mia Farrow

No ocurrió lo mismo con su siguiente pareja, la también actriz Mia Farrow, su musa entre 1980 y 1992, hasta que ella descubrió que Allen mantenía relaciones con la hija adoptiva de ambos, Soon Yi, y que es su compañera actual. El escándalo mediático provocado por la denuncia pública de Farrow hizo de Allen, durante un tiempo, un auténtico apestado, con acusaciones de pedofilia y otras varias. Ambos se detestan pero se ignoran. Por fin las aguas volvieron a su cauce, y la calma dio paso a una vuelta a la febril actividad del guionista, director y actor. Según datos del portal digital especializado imdb, esta laboriosidad concreta una carrera de 76 guiones, 44 trabajos como actor y 52 créditos como autor, incluidos los proyectos televisivos.

En su próximo largo, de título provisional Untitled Woody Allen Projet, ya no tendrá a sus inseparables productores, que le acompañaron desde Toma el dinero y corre: Charles Joffe (fallecido en el 2008), y Jack Rollins (fallecido, a los 100 años, en junio pasado), que todavía coprodujo la reciente Irrational Man (2015). Pero seguiremos disfrutando de sus películas, con esos títulos de crédito en Windsor, tipo de letra que le aconsejó el tipógrafo Ed Benguiat, al que sigue siendo fiel y que tanto los singulariza.

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