Ramoncín dice que tuvo que vender su «talento» a la SGAE tras sufrir una «persecución» en los escenarios

El rey del pollo frito se enfrenta a una petición de cuatro años de cárcel por apropiación indebida y falsedad documental


La Audiencia Nacional comienza este miércoles a juzgar al cantante José Ramón Márquez, Ramoncín, y a tres exdirectivos de la Sociedad General de Autores (SGAE) por urdir una trama de emisión de facturas falsas con la que sustrajeron 57.402 euros a esa entidad.

Ramoncín, que estuvo en la Junta Directiva de la SGAE entre 1998 y el 2007, se enfrenta a una petición de la Fiscalía Anticorrupción de 4 años y 10 meses de cárcel (2 años y 10 meses por apropiación indebida y 2 años más por falsedad documental), así como a una multa de 13.924 euros por delito societario. Los exdirectivos José Luis Rodríguez Neri, Enrique Loras y Pablo Hernández Arroyo se sientan también en el banquillo de los acusados.

Ramoncín ha defendido este miércoles que puso su «talento» en manos de la SGAE a la que vendió proyectos de «extraordinario» valor y que serían un «éxito» para la entidad, después de que se viera forzado a abandonar los escenarios en 2006 al sufrir una «persecución real» por defender los derechos de autor.

El músico, que desempeñó cargos en la sociedad desde 1989, ha explicado que el ex director general de la filial digital, José Luis Rodríguez Neri, le propuso en 2007 ser «consejero emérito» durante cuatro años porque «era un talento que no se podía dejar marchar». «Cada cuatro años hay elecciones y no se puede dejar vacía de contenido intelectual a una Junta directiva con gente que viene de nuevas», ha añadido.

Ramoncín, que ha cifrado en cantidades que oscilan entre los 40.000 y los 50.000 euros los anticipos extraordinarios recibidos de la SGAE por sus derechos de autor, ha desvelado que a partir de 2006 sufrió una «persecución real en los escenarios» por parte de grupos anarquistas que llegaron a «apedrearle, insultarle, vejarle y hacerle la vida imposible» por defender algo que está recogido «en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución», como son los derechos de autor y propiedad intelectual.

«En Viña Rock me sacaron a pedradas del escenario al grito de 'Puta SGAE', colgaban fotos con mi cabeza en las paredes de la ciudad de Madrid y se hacían billetes con mi cara que se quemaban en Barcelona. Mi vida económica desapareció y tengo que buscarme la vida en otras cosas», ha relatado.

Dicho esto, el cantante ha desgranado cada uno de los proyectos investigados que fueron facturados a la SGAE y que ha calificado como «fabulosos», «extraordinarios» y que podrían ser un «éxito» en la televisión. «Vamos a vendérselo al tío Jobs», comentó sobre uno de ellos a Neri, en referencia al cofundador de Apple.

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