Monólogo ilustrador en Londres

El actor Carlos Blanco y el dibujante Luis Davila llevan a la capital británica el espectáculo «Menú do día», improvisación y un humor muy gallego


Londres / E. La Voz

El actor arousano Carlos Blanco y el dibujante morracense Luis Davila están en Londres. Vienen cargados con su humor autóctono para presentar su espectáculo Menú do día en The Round Chapel, en la capital británica. Blanco repite visita a la ciudad donde ya actuó en octubre del 2013.

Reconoce que siente las ganas con las que el público acude a verles. «Lo hacen como si viniesen a tomar algo de la tierra, como si vinieran a comerse unos pimientos de Padrón», cuenta Blanco. Perciben la saudade en un público que será sobre todo emigrante, que les da mucho cariño, y donde perciben que hay dos generaciones. Para hacer el espectáculo necesitan de un proyector valorado en unos 70.000 euros, pero también del resto del equipo, que al final decidieron traer desde Galicia y que llega hoy en barco al puerto de la ciudad inglesa de Portsmouth. Les gusta cuando actúan y el público se ríe tanto que se caen de las sillas: «A xente cando ríe ponse moi guapa», explicaba ayer Blanco a los chavales que estudian gallego en el instituto español Cañada Blanch en Portobello.

Davila está en la pizarra y con apenas un par de rotuladores consigue seguir a Blanco y dibujar en breves minutos a Dora, una mujer gallega, con un peinado como la opera de Sídney y que cocina una montaña de churrasco, donde no faltan los criollos. «Tampoco puede faltar el caldo, está en nuestro ADN, los gallegos somos caldo», bromea mientras propone crear un caldo vegano. Los chavales no son de risa fácil, pero con el fútbol entran al trapo. Blanco les pregunta si saben pronunciar Sanxenxo y les dice que si no, no tienen más que pronunciar el nombre de la compañera del futbolista Piqué, Shakira. «Es el mismo sonido, lo tenéis fácil», les cuenta, ahora sí, entre carcajadas de los presentes.

Los chavales quieren saber cómo comenzaron su trabajo juntos. Lo cierto es que todo empezó con una llamada telefónica, más de un año de ensayos y el orgullo de ser gallegos y hablar de lo mismo, uno con imágenes y otro con palabras. Pura retranca. Pero, entre broma y broma, también hay hueco para criticar el machismo, que consideran «una lacra social y terriblemente triste». Defienden vestirse de escoceses en el escenario y llevar falda para demostrar que esta pareja «sabe llorar, es sensible y tiene buenas piernas».

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