El transgresor Sion Sono bucea en «Tag» en el universo de lo inconsciente

josé luis losa SITGES / E. ESPECIAL

CULTURA

Sono es uno de los más osados indagadores en la subversión del cine presente, en la poética de lo sórdido y en la armonía impensable de un surrealismo al que él confiere dimensiones capitales

12 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Sion Sono es uno de los más osados indagadores en la subversión del cine presente, en la poética de lo sórdido y en la armonía impensable de un surrealismo al que él confiere dimensiones capitales. Por desgracia, nadie ha apostado por él. De hecho, su presencia en Sitges es la primera visita a España de este japonés venerado en el mundo. Con cara y verbo de jet lag o aún peor, Sono presentó Tag, una de sus 3 películas que se pasarán. Posee el filme uno de los arranques más guillotinescos e inolvidables del que se guarde memoria. Ese autobús sajado en dos como los cuerpos uniformados de estudiantes japonesas -icono en flor del cine de Sono- que lo ocupa es el arranque de una excursión al campo onírico en su vertiente más perturbadora. Claro, Sono sabe que de lo sublime a lo ridículo hay un paso. Y él, como Curro Romero, suele jugar a esa yenka que hace que junto a una obra fascinante ofrezca otra más propia de burladero que de sangre y arena. Así, su Love & Peace es la historia de amor entre un perdedor y una tortuga. Sí, resulta tan imbécil como imaginan.

Sectas

The invitation, de Karyn Kusuma, es apoteósica celebración del mal rollo que puede alcanzar una reunión de viejos amigos o amores. Toca con cordura el palo de las sectas y su insania. Y asistes con desasosiego a algo así con una formidable pieza de cámara de lo que podría ser una noche de cena con una familia Manson dopada con ansiolíticos. Deberá tener premio grande.

Pie de foto. Firma

Tag

La Voz

Como muy celebrado fue el premio honorífico a Oliver Stone, ese profeta lúcido de la conspiración que es igual capaz de sentirse Chomsky como de hacer cameo de amiguete en un Torrente o acercarse al territorio comanche del festival.

Terror necrófilo

El fantástico español no goza de buena salud. Al menos si atendemos a El cadáver de Anna Fritz, necrófilo terror de tanatorio donde tres tipos violentan sexualmente el cuerpo de una sex símbol aun caliente. Ella resucita a ritmo de coitos pero el caso no provoca escándalo ni espanto. Aburre como ejemplo de cine del gatillazo.