Chesterton, entre la provocación, el humor y la paradoja

«Alarmas y digresiones», una reunión de artículos del autor inglés de entre 1908 y 1910, llega hoy a las librerías


Redacción / La Voz

Con una producción de alrededor de 4.000 ensayos y artículos, Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874-Beaconsfield, Buckinghamshire, 1936), el genio de la paradoja, es un autor casi inabordable en su totalidad. En España ha triunfado tradicionalmente por los cuentos del padre Brown, pero, desde que el sello barcelonés Acantilado -ayudado por Pre-Textos y Renacimiento; las leyes de propiedad intelectual descolgaron a Valdemar de esta empresa- ha retomado de forma sistemática la publicación de su obra, sus libros memorialísticos, autobiográficos y sus ensayos son cada vez más apreciados. Chesterton es hoy perfectamente valorado en la esencia más auténtica de su brillantez e inteligencia: por la seriedad con que se toma el humor y por cómo observa la vida con el relativismo que confiere la sospecha de que todo podría ser una broma. Ambos preceptos lo han animado además a enfrascarse retador en polémicas y provocaciones, lo que hace que sus exposiciones sean muy vivas. No era hombre propenso a comulgar con ruedas de molino.

Con esta óptica afinada, que hace tan atractiva su reflexión, lo encontrará el lector en Alarmas y digresiones, un delicioso volumen que reúne cerca de 40 piezas periodísticas (procedentes del Daily News, 1908-1910), edita Acantilado y llega hoy a las librerías -el título se hallaba prácticamente perdido en el catálogo de Plaza y Janés, que lo publicó en Buenos Aires en los años 40 del pasado siglo-. Entre estos textos se hallará una crítica pionera al turismo de masas, una defensa del talante popular de Dickens (contra el orgullo espiritual de las élites y el esnobismo), un hermoso elogio de la belleza del huerto frente al jardín, una refutación del imperialismo (por la vía del sentimentalismo) o un cuestionamiento de la dudosa naturaleza del lujo. Todo desde una posición humorística y de absoluta libertad creativa que parece restarle importancia a los argumentos y digresiones de Chesterton. Pero no, ni siquiera resulta frugal cuando habla de automóviles.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Chesterton, entre la provocación, el humor y la paradoja