«La música en el castillo del cielo»

John Elliot Gardiner. Traducción de Luis Gago. El Acantilado. 928 páginas. 44 euros


Si nuestro admirado maestro Zedda es el profeta de Rossini en la Tierra, cabe decir del excelente director John Eliot Gardiner, después de su La música en el castillo del cielo sobre la vida y obra de Johann Sebastian Bach, que es apóstol y exegeta, que recorre los antecedentes del genio Bach desde sus raíces luteranas.

Nació Bach en Eisenach en l865. Niño cantor, ganó algún dinero y aprendió música. Se impregnó de la reforma de Martín Lutero, que pedía para el culto la lengua vernácula y el canto para los fieles a través del Coral y el órgano.

Nos lleva Gardiner a las ciudades donde trabajó, Leipzig, desde luego, y también nos coloca en su mesa de trabajo para explicarnos su método creativo, su rol de músico religioso y también el que se expresa en su música civil, no exenta de humor, y el que como Cantor de Santo Tomás conduce, preparando a todos con sus cantatas, a las grandes creaciones. Nos habla, con sabia disección, de su hábito de perfección y nos pone finalmente ante el «viejo Bach», empujado por el nacimiento de la música galante, que sus propios hijos adoptarían; «viejo peluca» que ya escribía para una posteridad en que lo situó Mendelssohn en 1829, al recuperar La Pasión según San Mateo.

Recorrido fascinante, magníficamente escrito y fielmente traducido por Luis Gago.

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«La música en el castillo del cielo»