Barenboim amplía su diplomacia musical con un concierto en Irán

Israel protesta por la actuación, que apadrinará un ministro alemán


redacción / la voz

Además de ser un pianista y director de orquesta excepcional, Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) ha desarrollado a lo largo de su carrera diversas iniciativas que se han valido de la música para tender puentes entre culturas o naciones en conflicto, apelando a su dimensión universal. La más conocida es la West-East Divan Orchestra, creada en 1999 con Edward Said, de la que forman parte jóvenes israelíes, árabes y españoles, un proyecto que mereció el premio Príncipe de Asturias de la Concordia y que se prolongará con la próxima apertura de una academia en Berlín para músicos israelíes y árabes.

El concepto de diplomacia musical de Barenboim es consustancial a su actividad, hasta el punto de que hace poco declaró que una orquesta de jóvenes griegos y alemanes -en plena crisis por la situación financiera helena y la respuesta de la UE y Berlín- sería «un gran ejemplo». Precisamente Barenboim es director de la Staatsoper de Berlín, formación con la que visitó en el 2001 Israel para dirigir a Wagner, lo que motivó protestas y le ganó acusaciones de pronazi. El intérprete accedió a cambiar el programa por obras de otros compositores, pero se reservó a Wagner para el bis.

Ayer la Stattsoper confirmó los planes de Barenboim para ofrecer un concierto al frente de la Staatskapelle en Teherán. Según la Ópera Estatal de Berlín, la orquesta mantiene actualmente conversaciones con Irán sobre un posible concierto en su capital, que estaría auspiciado por el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, en un claro apoyo a la línea de trabajo de Barenboim.

Las negociaciones se producen en un contexto delicado, ya que Irán acaba de alcanzar un acuerdo histórico en materia nuclear con las seis grandes potencias internacionales, pero al que se opone frontalmente Israel. Ayer el país anunció que enviará una protesta a la canciller alemana, Angela Merkel. «En mi carta, voy a destacar que la presentación de Daniel Barenboim en Irán perjudica los esfuerzos de Israel para impedir un acuerdo nuclear y promueve una deslegitimación de Israel», declaró en un comunicado la ministra de Cultura, Miri Regev. La ministra acusa también a Barenboim de utilizar la cultura «como una plataforma para difundir sus ideas políticas antiisraelíes». El músico nunca ha ocultado sus críticas a la política de asentamientos de Israel y la actitud de los gobiernos del país hacia los palestinos.

Lugar de encuentro

Barenboim prefiere enfocar este tipo de cuestiones desde un punto de vista menos político y más humano. Su talante conciliador y su fe en la música como lugar de encuentro le ha valido lo que hasta el 2008 parecía imposible: tener a la vez la ciudadanía israelí y la palestina honoraria; también tiene la argentina y la española.

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