Darío Villanueva: «El monolingüismo cada vez tiene menos sentido en la sociedad»

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

El director de la RAE revela que el nuevo Diccionario de referencia será el digital y hará matizaciones a algunas acepciones polémicas, como la de la palabra "gitano"

26 jul 2015 . Actualizado a las 01:35 h.

Cuando todo parece desmoronarse, es reconfortante saber que hay instituciones como la Real Academia Española, que vela por la pervivencia de un idioma que une a más de 500 millones de personas. Darío Villanueva (Vilalba, 1950) representa a la perfeccción el espíritu de la institución que dirige, amable, educado y erudito.

pilar canicoba

-¿Español o castellano, cuál prefiere?

-Para mí son dos términos absolutamente sinónimos. Son palabras que tienen historia distinta, castellano habla del origen de la lengua y español habla de la realidad que esa lengua alcanzó a partir de un determinado momento. En América lo usan indistintamente, incluso en las propias constituciones.

-Desde 1713 solo ha habido 30 directores en la Academia. Sucede usted en el cargo a nombres como el duque de Rivas, Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Lázaro Carreter. Es abrumador, ¿no?

-Muchísmo, se me encoge el ombligo cuando pienso en todos estos nombres, algunos de los cuales los conocí y los traté, de modo muy especial Fernando Lázaro Carreter y el propio Dámaso Alonso. Son figuras de una categoría intelectual y unos filólogos de primera, y yo a su lado me considero muy poca cosa.

-¿Cómo van las finanzas de la RAE? Sorprende que se pusiese en cuestión el futuro de una institución como esta, que vela por el futuro de una lengua que representa a un país y que hablan 560 millones de personas.

-La Real Academia Española tiene un presupuesto de unos 7 millones de euros al año. La plantilla es de 70 personas, que son la mayoría filólogos, linguistas, informáticos o personas de administración y de servicios. Nunca ha sido manirrota, los académicos no son funcionarios, reciben unas dietas por cada una de las sesiones de trabajo a las que asistan. La Academia ha sido más bien parca en sus gastos, pero es cierto que desde hace tres ejercicios el presupuesto está descompensado, hay un déficit de unos dos millones de euros al año. La Academia no tiene deudas porque de la época buena tiene recursos. ¿A qué es debido este desequilibrio? Pues procede de las tres fuentes de financiación que tiene la Academia. En primer lugar recibe una asignación del Estado, como el resto de las academias, que cuando las cosas estaban bien no era más del 50 % de la financiaciación de la Academia, pero en estos tres años ha bajado un 60 %. La segunda fuente de financiación son sus propias obras, gramáticas, diccionarios, ortografías, obras literarias, etcétera, y el sector editorial está experimentando también una crisis muy considerable. Por ejemplo, en los últimos años hemos producido muchísimo, hemos publicado una gran Gramática con casi 4.000 páginas y luego una versión intermedia y otra escolar; hemos hecho una Ortografía, también con versiones intermedia y escolar; hemos hecho un Diccionario de Americanismos y el año pasado hemos presentado la vigésimo tercera edición del Diccionario. Sin embargo, las ventas de todas estas obras son muy, muy inferiores a las de ediciones anteriores. Y en tercer lugar hay una Fundación pro Real Academia Española, que se constituyó en el año 1993, impulsada por el rey Juan Carlos I y por el presidente del Gobierno Felipe González. Es una fundación que tiene un capital, cuyo presidente ejecutivo es el presidente del Banco de España, pero la aportación que esa fundación hace a la Academia viene de los beneficios financieros de su capital, y eso también en los últimos años ha experiementado bajas. En consecuencia, sumando estas tres situaciones el resultado es ese déficit y lo que estamos es intentando salir de él sin necesidad de endeudarnos, porque tenemos recursos propios, a través de un plan estratégico, buscando la rentabilización no ya de los productos tradicionales, sino del gran impacto que tienen en la Red. Por ejemplo, el Diccionario está en la Red y estamos teniendo este año una media de 45 millones de consultas al mes; lo que estamos intentando es alguna vía de rentabilizarlo por la vía del patrocinio.

-¿Tenemos ya patrocinador para el Diccionario?

-Estamos en conversaciones avanzadas. La página será muy limpia, uno visualizará exactamente lo mismo que ahora y por supuesto el logo de la Real Academia Española, pero habrá un espacio en donde aparecerá el logo y la referencia de la patrocinadora. Pero no interrumpirá el acceso a la información, porque hay formas de publicidad en Internet donde primero viene la publicidad y hay que ir deshaciéndose de ella para llegar al contenido. En este caso, no, el pantallazo ya nos ofrecerá todo y de manera limpia, sin que se mezcle la parte de referencia del patrocinador y la de información, que por cierto estará muy mejorada. La versión nueva del Diccionario en la Red va a tener muchas más prestaciones.

-¿El patrocinador será un empresa española o hispanoamericana?

-Por el momento nos estamos moviendo con empresas españolas que tienen vocación americana.