«Me pasé mayo entre Cannes y Cans»

Dice que hace cine por necesidad y reclama más protagonismo femenino


a coruña / LA VOZ

Llega a la cita en bicicleta, se presenta y comienza a hablar. Habla tanto que casi me parece ver cómo sale humo de mi cuaderno. Ángeles Huerta (Gijón, 1974) es la única cineasta que ha pasado el mismo año por los dos festivales homófonos y probablemente también la única capaz de verbalizar todo lo que pasa por su fecundo magín.

-¿Cómo es eso de pasar de Cannes a Cans?

-Pues es algo así como pasar de los tacones a las botas camperas. Y es verdad que me pasé el mes de mayo entre Cannes y Cans. En Cannes tienes que ir con el vestido largo, porque si no, no te dejan pasar. Y es un sitio en el que interesa estar, para el negocio de Internet. Mi corto, The fetch, estuvo fuera de concurso, en una sección que se llama Short film corner. Pese al glamur, la verdad es que te pasas el día haciendo colas, con acreditación y todo.

-Y de ahí a Cans...

-Sí. Fue un regreso triunfal porque me dieron el premio al mejor guion, que para mí fue una sorpresa, porque el corto está rodado en inglés.

-¿De qué va el corto?

-Está basado en una novela clásica irlandesa. Digamos que es una comedia absurda sobre dos personajes antagónicos que acaban siendo atraídos por una fuerza inevitable.

-Y ahora está preparando su primer largo.

-Sí. Aún estamos en fase de financiación, pero se va a llamar Esquece Monelos y será una película de no ficción sobre el río Monelos, que es un río que discurre de forma subterránea por la ciudad de A Coruña. Es como una metáfora sobre la construcción y la destrucción de la memoria.

-¿Es más barato, más factible, rodar una película de no ficción?

-El cine se ha democratizado bastante. Con los medios digitales de hoy se puede rodar con poco dinero. Una cámara réflex de dos mil euros te permite rodar; un programa que cabe en cualquier ordenador te permite editar; puedes mostrarte en Internet... aunque lo que menos se ha democratizado es la distribución.

-Pero eso no parece que dé mucho dinero, aunque solo sea para abordar objetivos más ambiciosos.

-Bueno, yo diría que hago películas porque lo necesito, porque no puedo permitirme no hacerlas. En el caso de Esquece Monelos, me embarco porque me preocupa la angustia de la pérdida de la memoria y me da igual que funcione o no. Quiero que se haga y que sea capaz de llegar a la gente.

-¿Existe un cine gallego?

-Sí, claro. Es evidente que lo hay y el festival de Cans es un ejemplo. No es un género, ni siquiera una etiqueta, pero sí que hay gente interesante haciendo cosas interesantes. Por cierto que solo se habla de los chicos y hay chicas haciéndolo muy bien.

-¿El cine es sexista?

-El cine es sexista porque la sociedad es sexista. En este mundo hay mucha script, pocas directoras de fotografía y poquísimas directoras. Lo cierto es que, y lo he visto mucho en Londres, cuando las mujeres tienen que dar un paso al frente se autoexcluyen. Pero no es algo exclusivo del cine, pasa en muchos otros ámbitos.

-¿Hay algún proyecto que sueñe para el futuro?

-Me gustaría adaptar Lobosandaus, que es un relato de Méndez Ferrín.

-¿Y le gustaría llegar a dirigir a alguien en especial?

-A mí, que soy una fan declarada del neorrealismo, me gustaría trabajar con actores no profesionales.

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