Sadomaso para jóvenes castores

José Luis Losa BERLÍN / E. LA VOZ

CULTURA

El festival internacional de Berlín acogió ayer el estreno mundial del filme «50 sombras de Grey», rodeado de ruido y morbo pero con muy poco cine

12 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Escribo sobre la premiere mundial de 50 sombras de Grey como si se tratase de un acontecimiento gimnástico. De hecho, no tendría sentido un análisis cinéfilo de lo que es un fenómeno de consumo multimedia. Saldemos esto comentando que se percibe que lo que Universal habrá tenido que pagar en royalties a la autora de la novela se lo ahorra en el lastimero diseño de producción del filme, digno de un relleno de PlayBoy TV, y en ese cásting como de Gandía Shore.

La proyección hay que visualizarla como evento deportivo, de agitación y propaganda. En la sala, lleno hasta la bandera, con los críticos de las mejores escuderías; en un ambiente, eso sí, como de actividad extraescolar. Al completarse el aforo del CineStar media hora antes de lo anunciado, se decide que el show comenzará con anticipación. Decisión muy aplaudida. Esto es, se trató de una proyección precoz. Y prometo que es la primera vez que me sucede.

El árbitro, bien. Amenazó con expulsar a cualquiera que exhibiese móviles, cámaras o similares. Hay que esperar hasta el minuto 30 para el primer acercamiento con peligro, en el cual dominante y sumisa se dan unos besos en un ascensor. Juego soso. Al borde del descuento, en el minuto 45 hay un bondage muy light y las primeras relaciones sexuales ateniéndonos a la doctrina Clinton. Es en el minuto 49 cuando hay un primer spanking, también superficial. Y unos cubitos de hielo más viejos que el perro de Mickey Rourke. En un tiempo muerto, ella, la actriz Dakota Johnson, trata de psicoanalizarlo en un bosque para saber por qué él no es normal people.