Darío Villanueva: «Yo no soy un político, ni lo seré»

Héctor J. Porto REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

BENITO ORDÓÑEZ

El filólogo vilalbés llega al cargo con el equilibrio presupuestario como gran objetivo

13 dic 2014 . Actualizado a las 09:56 h.

Son horas de ajetreo y felicitaciones. Para atender el teléfono desde la sede de la RAE tiene incluso que dejar la sobremesa compartida con un grupo de gallegos afincados en Madrid. El ex fiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido, la expresidenta del Constitucional María Emilia Casas, el ex responsable de Comunicación de la Casa del Rey Juan González-Cebrián, monseñor Rouco Varela, el presidente de la ONCE, Miguel Carballeda,... celebran su elección como nuevo director de la Academia.

-¿Cómo lleva la responsabilidad?

-He sido secretario de la Academia cinco años. No hay cambio sustantivo salvo que dejo de hacer actas y paso a otra representación institucional de rango superior.

-No habrá un subidón de estrés.

-Para nada. Fui rector de la Universidad de Santiago ochos años y aquello sí que era fuerte. Hay que valorar que tenía un presupuesto de 150 millones de euros, y una plantilla de 3.500 personas.

-Pero aquí hay más visibilidad.

-Es un puesto de mayor resonancia por razón del asunto al que se dedica, una lengua de 500 millones de personas. Pero es por la fuerza de la lengua y no por otra razón.

-¿Cómo concitó usted tanta unanimidad, 28 de 35 votos?

-En la RAE no hay ni candidaturas ni campañas. La mejor campaña es haber sido cinco años secretario de la Academia, porque ese tiempo mis compañeros han visto lo que yo hacía, pensaba, decía, y supongo que eso es lo que les ha animado a votarme.

-¿Cómo ve el mandato de Blecua?

-Yo he sido secretario, y él ha sido director. Yo he sido un secretario leal a la institución en todo momento. Ha terminado esa etapa y ahora comienza otra nueva.

-Hay expectativas de cambio...

-Yo siempre he sabido lo que había que hacer, como secretario, que es un puesto muy importante. Y soy copartícipe de lo que se ha venido haciendo con García de la Concha y con Blecua. Yo no puedo hablar de cambio, sino de seguir avanzando en la realización de cosas a las que yo mismo he contribuido. A veces no he podido conseguir que prevalecieran porque no era el director y ahora me va a ser más fácil que prevalezcan porque ya lo soy.

-No habrá rupturismos.

-La Academia no es una institución rupturista, es una institución de un tránsito fluido.