El rechazo de Savall a un premio nacional, el quinto en los últimos años

Javier Marías, Santiago Sierra, Daniel Gil o Albert Boadella también renunciaron a este galardón

Albert Boadella, renunció al Premio Nacional de Teatro en 1994.
Albert Boadella, renunció al Premio Nacional de Teatro en 1994.

El rechazo hoy de Jordi Savall (Igualada, Barcelona, 1941) del Premio Nacional de Música, que le fue concedido ayer en su categoría de Interpretación, es el quinto se produce en los últimos años entre galardonados de diferentes categorías.

En una carta, Savall acusa hoy «al Estado español» del «dramático desinterés y de la grave incompetencia en la defensa y promoción del arte y de sus creadores» y de «menospreciar a la inmensa mayoría de músicos que con grandes sacrificios dedican sus vidas a mantener vivo el patrimonio musical hispánico milenario».

El escritor Javier Marías, que había sido galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2012, concedido por su obra «Los enamoramientos», lo rechazó por ser «un galardón institucional, oficial y estatal, otorgado por el Ministerio de Cultura».

En noviembre de 2010 el escultor Santiago Sierra rechazó el Premio Nacional de Artes Plásticas. Sierra, en una carta dirigida a la entonces ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, afirmó que el arte le había otorgado una libertad a la que no estaba dispuesto a renunciar y precisó que este premio instrumentalizaba en beneficio del Estado el prestigio del galardonado.

En 2001 el diseñador gráfico madrileño Daniel Gil rechazó la distinción extraordinaria que se le otorgaba con motivo del décimo aniversario de los Premios Nacionales de Diseño, convocado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

En 1994 la compañía teatral Els Joglars, dirigida por Albert Boadella, rechazó el Premio Nacional de Teatro. Boadella explicó que el grupo teatral se sentía pagado suficientemente con el entusiasmo del público que siempre habían tenido en los momentos más complicados para Els Joglars, cuando nadie se atrevía a concederles un premio oficial.

En otros casos, algunos artistas españoles han rechazado ser distinguidos con alguna condecoración; como ocurrió con el escritor Álvaro Pombo, que en 2003 rechazó la Medalla de Plata de Santander, concedida por el ayuntamiento cántabro, o el también escritor Juan Goytisolo, que rechazó la Legión de Honor de Francia.

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