Santiago Pajares: «Como lectores, estamos deseando que nos emocionen con una historia»

El novelista firma «El paso de la hélice», una de las revelaciones del año


redacción / la voz

Un editor recibe un misterioso encargo secreto de su jefe: encontrar a Thomas Maud, autor de una serie de novelas de notable éxito, de quien lo ignora todo. Maud mantiene el anonimato y se limita a enviar sus manuscritos y cobrar sus regalías. Pero surge un problema cuando su último original falta a su cita y nadie sabe qué le ha ocurrido a su autor y dónde encontrarlo. Esa será la misión del protagonista de El paso de la hélice (Destino), una novela con la que Santiago Pajares (Madrid, 1979) no solo ha sido calificado como un nuevo Ruiz Zafón, sino que su traducción se ha vendido a una docena de lenguas.

-Para usted parece que lo central era recrear en sus lectores el poder de atracción que previamente experimentó como lector de otros libros.

-Las buenas historias mueven el mundo. Pensemos no ya en literatura, sino en cómics, publicidad, cine, márketing, vídeos musicales, pintura... Los seres humanos somos emocionales, y como tales estamos deseando que nos emocionen con una historia. Todos los escritores somos también lectores, así que en el fondo buscamos lo mismo.

-La novela despliega dos historias paralelas que acaban por confluir: la búsqueda del escritor y el impacto de sus obras. ¿Por qué le interesaba contarlo desde los dos lados de la barrera?

-A lo largo de la novela se habla de la obra La hélice, escrita por Thomas Maud, y de cómo esta historia conmovía a la gente y le hacía replantearse sus vidas. Como escritor, para mí era esencial poder mostrar ejemplos de este cambio transformador en los personajes del libro. Por un lado tenemos la búsqueda del escritor y por otro la fascinación por su libro, ambas inseparables.

-En ese sentido, es una novela claramente metaliteraria, un adjetivo por lo general tiene mala prensa y muchos identifican con pedantería, algo en lo que usted no cae. ¿Se puede escribir un libro sobre otros libros y su magia sin caer en el engolamiento?

-En El paso de la hélice el libro del que se habla llega a convertirse en un personaje más y, por lo tanto, así debe ser tratado. A los lectores les gustan los libros, y creo que es sencillo aprovechar esa fascinación suya (y mía) para hablar de un libro dentro del libro.

-Los libros también aparecen en «La sombra del viento», de Ruiz Zafón, con quien ya lo comparan.

-Desde el principio mis propios editores veían muchas similitudes en el tono entre La sombra del viento y El paso de la hélice, y a lo largo de los años estas se han ido confirmando por parte de los lectores y libreros. ¡Ojalá tenga tan buena y larga vida como el libro de Zafón!

-«El paso de la hélice» también tuvo una vida curiosa: esta es una versión diferente de la original, que se tradujo al japonés, y ahora se va a publicar en un montón de países. ¿Es emocionante ver cómo los libros cobran vida propia?

-Los libros, cuando llegan a las librerías, dejan de ser nuestros para ser de los lectores. Este ha sido un libro con mucha suerte, y ahora tiene la oportunidad de volver al ruedo para llegar a muchos más lectores. Como escritor, sé que me encuentro ante una situación muy curiosa, casi única. Estoy deseando ver cómo lo reciben los lectores de otros países.

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