Dos viajes ilustrados por el río

Llegan a las librerías ediciones bellamente enriquecidas de las novelas de «Huckleberry Finn», de Twain, y «El corazón de las tinieblas», de Conrad


Redacción / La Voz

La metáfora del río como transcurso de la vida es una de las más suculentas y recurridas en la historia de la literatura. Pero no siempre es el descenso hacia el mar lo que simboliza el periplo existencial, con la desembocadura como ocaso, como fin. A veces el recorrido es a la inversa, y es el remonte lo que marca la aventura, el desafío, la búsqueda, más allá del heroico desove de los salmones. Es el caso de El corazón de las tinieblas, una de las obras mayores de Jósef Teodor Konrad Korzeniowski [Joseph Conrad], que ahora trae de nuevo al español el sello Sexto Piso en una edición enriquecida con las ilustraciones del reputado artista mexicano Abraham Cruzvillegas, que trabaja aquí con una técnica que reinterpreta el collage. Sin embargo, la aportación no se queda ahí, ya que ofrece una nueva versión del texto, la de Juan Sebastián Cárdenas, que se suma a una nómina de importantes traductores que ya visitaron el original conradiano (Heart of Darkness, 1899) como Sergio Pitol, Miguel Temprano, Jon Bilbao o Eduardo Jordá. El viaje río arriba por las aguas del Congo y hacia el horror desconocido es una investigación sobre las difusas fronteras del bien y del mal que se cruzan de un modo enigmático en el oscuro y seductor personaje de Kurtz. Este vibrante relato que denuncia los abusos del colonialismo europeo inspiró libremente -deslocalizando su contexto al alocado entorno de la guerra de Vietnam- Apocalypse Now, la obra magna filmada por Francis Ford Coppola en 1979 con Marlon Brando (Kurtz) y Martin Sheen (Marlow/Willard) encabezando el elenco, y cuyo rodaje fue un dignísimo infierno conradiano.

Tan libre como la de Coppola es la relectura que hace la joven y prometedora dibujante alemana Olivia Vieweg (1987) del gran clásico fundacional de Samuel Langhorne Clemens [Mark Twain] Huckleberry Finn (título que hace 130 años, en 1884, daba continuidad a Las aventuras de Tom Sawyer). Vieweg traslada la escena de las orillas del Misisipi a la ciudad de Halle y el río Saale. El viaje iniciático de Huck y Jim en pos de la libertad deja los rápidos del esclavismo americano para trasponer aquella huida salvífica a los tiempos actuales: al negro Jim lo sustituye Jin, una adolescente china perseguida por una banda de trata de mujeres. La trepidante narración de Twain es tan universal que ni los coches, ni los teléfonos móviles, ni las consolas de videojuegos, ni las persecuciones en moto desvirtúan la fuerza literaria del bello álbum editado por Impedimenta.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Dos viajes ilustrados por el río