El ariete Quino


Enfundado en su elástica albiceleste, a la espalda el 10 del sobresaliente, Quino es el pichichi de los humoristas gráficos que le marca gol tras gol al sistema establecido. Es el Messi del lápiz y el papel. Lionel vio en su momento coronados sus regates y chuts con el Balón de Oro. Quino ve coronado su humor con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Es la primera vez que un galardón de tal fuste reconoce la labor de un humorista. Y se reconoce con ello el inmenso poder de comunicación del humor gráfico. Por eso, con permiso del maestro Quino, todos sus colegas sentimos que ese premio es también un poco nuestro. Es un paso más, un gran paso, en la puesta en valor de un trabajo que no es sino una de las maneras de hacer periodismo. Un modo como otro cualquiera de contar lo que pasa en el mundo. La Fundación Príncipe de Asturias premia al humorismo gráfico en la figura de uno de sus más preclaros representantes. Nosotros hemos crecido con sus tiras, y hemos entrado en años al tiempo que Mafalda, Susanita, Miguelito y demás. Manifestamos al genio Quino nuestra más profunda admiración. Pocos han analizado con tanta lucidez los problemas de la humanidad como este argentino hijo de emigrantes españoles. Ha trazado con su plumilla un camino que muchos hemos seguido. Ese camino lleva a la reflexión y a la risa inteligente. Mafalda, a pesar de haber entrado en la cincuentena este 2014, muestra imperecederas su lozanía y frescura. Sus tiras son vigentes hoy en día, haciéndonos pensar amargamente en lo poco que han cambiado las cosas. Hoy Mafalda sería una indignada más. Indignada con la corrupción, el paro, los desahucios y la pobreza. Sobre su pastel de cumpleaños hay cincuenta velas encendidas. Y que no nos falte nunca esa luz.

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