Bajo Ulloa, tras otro «Airbag»

El cineasta espera emular con «Rey Gitano» el éxito de su popular filme, un fenómeno semejante al de «Ocho apellidos vascos»

El director Juanma Bajo Ulloa, a la izquierda, presenta en 1997 «Airbag» con algunos de los actores de la película: Karra Elejalde, Manuel Manquiña, Noemí Climent, Fernando Guillén y Gabriela Roy.
El director Juanma Bajo Ulloa, a la izquierda, presenta en 1997 «Airbag» con algunos de los actores de la película: Karra Elejalde, Manuel Manquiña, Noemí Climent, Fernando Guillén y Gabriela Roy.

¿Quién no recuerda diálogos en boca de un Manquiña de marcado acento galaico como «Mira nena, aquí hay una cuestión: el conceto es el conceto»? ¿O «Bueno, vamos a llevarnos bien, porque si no va a haber hondonadas de hostias aquí, ¡eh!»? ¿O secuencias memorables como la de la reunión entre bandas en una carpa en medio de un estadio de fútbol vacío o la del airbag atiborrado de cocaína, reventando ante los ocupantes del coche y una pareja de guardias civiles? Ambas trufadas con unos diálogos antológicos por disparatados. Pertenecen a Airbag, la muy gamberra comedia de Juanma Bajo Ulloa que desde su estreno en 1997 acabaría convertida en mito del cine español reciente y uno de sus grandes éxitos de taquilla.

Según los datos del Ministerio de Cultura, la película la vieron 2.195.715 espectadores, que dejaron 7.205.891 millones de euros en taquilla, cuando la entrada costaba el equivalente a tres euros. Hoy habrían sido más del doble, aunque sin llegar a igualar el fenómeno económico que está suponiendo Ocho apellidos vascos, con la que tiene en común tres cosas: una pésima acogida crítica en su estreno, contar con el actor Karra Elejalde en el reparto y estar ambientada en el País Vasco, aunque allí con un lendakari? negro. La crítica de entonces (como la de ahora con el filme de Emilio Martínez-Lázaro) fue especialmente negativa con la película de Bajo Ulloa: tanto Ángel Fernández Santos como Carlos Boyero, por poner dos ejemplos, la calificaron de «mala».

No parece que aquel exitazo favoreciera la continuidad en el cine del alavés Juanma Bajo Ulloa, que en 17 años solamente estrenó el drama Frágil (que pasó desapercibido) en el 2004 y el documental Historia de un grupo rock (2008), en torno a la despedida del grupo zaragozano Distritocatorce, que si recibió elogios de los críticos. Llegó a rumorearse una secuela de Airbag, pero no llegó a producirse, al contrario de lo que ocurrirá con Nueve apellidos catalanes en el 2015 o eso dicen? A saber también si lo que en el filme de Bajo Ulloa eran diálogos chisposos que permanecen en la memoria (algunas de sus secuencias están entre las más vistas en YouTube) casi veinte años después, lo que son chistes afortunados en el de Martínez-Lázaro resisten el paso del tiempo. Está por ver.

Una comedia gamberra

Mientras tanto, y a la espera de la secuela de los apellidos, ambientada en Cataluña, Bajo Ulloa prepara para estas próximas semanas el rodaje de Rey Gitano, presentada con mucho barullo promocional en el pasado festival de San Sebastián y no hace mucho en Málaga, con el vigués Tony Lomba de protagonista y repitiendo con Elejalde, Manuel Manquiña y Rosa María Sardá, que ya estaban en Airbag. El director alavés advierte de que será una comedia muy gamberra, en clave de road movie, con exteriores en su provincia natal, además de en Málaga. Por lo visto, habrá dos detectives fracasados, espejo de las dos Españas, que se encuentran con un tal Gaje, un gitano tan golfo como mujeriego, y entre los tres montarán una buena. El himno Bandera, bandera, cantado por Lomba, promete subir al hit parade? Afirmó Bajo Ulloa en Málaga que «parece que se tiene miedo a contar chistes y ese es el inicio de las dictaduras». Mientras el público espera los suyos, los de Ocho apellidos vascos todavía siguen arrancando carcajadas en las salas españolas..

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