Yoko Ono: «Sigo pensando que John está aquí»

La artista japonesa muestra en el Guggenheim de Bilbao su arte, que invita a pensar y participar

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La Yoko Ono artística llega al Guggenheim La viuda de John Lennon expone 200 de sus obras en el museo bilbaino

La artista japonesa Yoko Ono exhibe desde hoy en el Museo Guggenheim de Bilbao una retrospectiva con 200 obras de esta pionera del arte conceptual y de la performance, cuyo objetivo es invitar a pensar al espectador y que «participe, lo que además hace variar el concepto», ha explicado hoy la artista.

La muestra, con el título Half-A-Wind Show, ocupa la tercera planta del Museo, en la que el visitante podrá descubrir el universo artístico de Yoko Ono, desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad. Se accede por la pieza Entrada (En Trance), consistente en una puerta giratoria de cristal y una cortina, que da la bienvenida al público. Una vez dentro, los mitómanos se deleitarán con Pintura de techo (Ceiling Painting), una obra presentada en 1966 en Londres.

En ella, la artista invita al observador a trepar mentalmente a una escalera situada en la sala, donde una lupa cuelga de un marco colocado en el techo. Al utilizar la lente de aumento el observador descubre la «instrucción»: «YES (SÍ)».

Fue a través de esta pieza como Yoko Ono conoció a John Lennon, quien, interesado por el positivismo que transmitía, solicitó que le presentaran a la artista. «Sigo pensando que John está aquí», ha asegurado la artista japonesa al inaugurar su exposición donde ha llevado un mensaje optimista por el «mundo bello» que construyen las nuevas tecnologías y porque cree que la paz está «cerca».

Poco después, está la pequeña obra que les unió, Painting to hammer a nail (Pintura para clavos y martillo). Es una pequeña madera donde el público clava clavos con los que se forma un dibujo, previo pago de cinco chelines. John Lennon quiso clavar un clavo, pero no tenía cinco chelines, así que Yoko Ono le dijo que no podía hacerlo. «Clavaré un clavo imaginario» le respondió el cantante, lo que hizo pensar a la artista que estaban en la misma onda.

El arte de Yoko Ono

Después se encuentra representada, por medio de diversos documentos, su performance más conocida: Pieza corte (Cut Piece). Estrenada en 1964 en Kioto, en ella la artista invitaba a la audiencia a subir a un escenario donde se encontraba arrodillada o sentada y les invitaba a cortar trozos de su vestido con unas tijeras, una símbolo del movimiento feminista.

Otra sala recoge sus propuestas de cine underground, incluida la famosa película Fly (Mosca), que muestra un primer plano de una mosca paseándose sobre el cuerpo desnudo e inmóvil de una mujer y en la que el observador tiene ocasión de descubrir extraños y singulares «paisajes corporales» desde la perspectiva de un insecto.

En esta misma sala se encuentra Pieza de equilibrio (Balance Piece), una instalación que reproduce una habitación en la que se ha colocado un potente imán eléctrico en la pared lateral izquierda. De esta forma, todos los elementos que se encuentran en ella se desplazan bruscamente a la izquierda. En este trabajo la artista explora ideas del budismo zen como la búsqueda del «equilibrio mental».

El recorrido por las instalaciones sigue con Moviendo montañas en una nueva versión creada expresamente para esta exposición. En esta obra, se invita al público a meterse en las bolsas presentes en la sala para formar esculturas móviles, todo ello al ritmo de la canción de Yoko Ono Moving Mountains.

Música y arte en el Guggenheim

La exposición de Yoko Ono finaliza con un espacio dedicado a la producción musical de la artista. Vídeos, grabaciones de conciertos, portadas de sus CD y LP, carteles de conciertos y estaciones sonoras donde poder escuchar su música.

En medio de una gran expectación, Yoko Ono ha presentado la muestra que hace un repaso a su obra en el último medio siglo, ataviada con su tradicional traje negro y sus gafas de sol oscuras, en contraste con un sombrero ladeado de color crema.

«Estamos creando un mundo bello donde cada persona se puede comunicar con todo el mundo a través del ordenador, y eso es una idea muy interesante. En vez de asustarnos, creo que estamos creando un mundo bello, donde además ninguno de los países tiene suficiente dinero para seguir fabricando armas», ha comentado la artista. Yoko Ono ha evocado a su marido, del que ha dicho que «creía mucho en su obra».

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