Las intimidades del patrimonio salen a la luz con radar y láser

Un proyecto de la Universidad de Vigo ha permitido analizar 80 puentes antiguos para ayudar a su conservación sin usar métodos destructivos

Puente de A Cigarrosa, reconstruido con cemento
Puente de A Cigarrosa, reconstruido con cemento

la voz / vigo

Investigadores del Grupo de Geotecnologías Aplicadas de la Universidad de Vigo han utilizado un georradar y rayos láser para, a través de luz y ondas, estudiar el estado de ochenta puentes antiguos de España, la mayoría situados en Galicia. La tecnología desarrollada en este proyecto de la Escuela Superior de Minas no solo sirve para conocer la situación real de los puentes, sino que permite descubrir arcos ocultos en el subsuelo, localizar grabados, detectar el grado de deterioro e incluso aberraciones como asfaltados con cemento en calzadas romanas. Una de las mayores ventajas es su contribución a la conservación del patrimonio histórico y cultural sin necesidad de recurrir a métodos destructivos, prácticas sobre las que la Unesco ha mostrado su preocupación en los últimos tiempos.

El georradar o radar de subsuelo está integrado por una antena, un ordenador y una unidad de control que se monta sobre una especie de carro o en un vehículo, y con el que se toman los datos en la superficie. La información obtenida por este sistema se complementa con la que facilita el láser escáner terrestre, con el que se barre todo el puente para conocer las coordenadas del monumento.

Gracias a esta investigación se han detectado desperfectos en muchas de las construcciones. En otros casos ha permitido descubrir detalles geométricos desconocidos y hasta restos de un grabado renacentista, como sucedió en el puente romano de Segura, entre Extremadura y Portugal, según explica la profesora Mercedes Solla, quien elaboró sus tesis con el Grupo de Geotecnologías Aplicadas, igual que Belén Riveiro. «La idea es no perturbar, localizar los daños y focalizar las intervenciones», puntualiza Solla.

En Galicia, los investigadores han detectado trabajos de reconstrucción de arcos en los puentes de San Antón (Cerdedo), Monforte, y Carmen de Abaixo (Santiago), así como antiguos perfiles de la estructura en los de Lugo, Magdalena (provincia de Lugo) y Traba (Noia).

También han obtenido datos sobre el espesor de las dovelas en los de Freixo y Bibei (Ourense) y detalles sobre la cimentación en los de Areas (Ponteareas), Cernadela (Mondariz) y San Clodio.

Al proyecto no se le escapan detalles de mal gusto como los materiales modernos utilizados en las calzadas de los puentes de Carracedo (Lugo) y Loña (Ourense), donde se recurrió al hormigón armado, o el suelo de cemento en el de A Cigarrosa (entre A Rúa y Petín) y en el de Ourense.

En la actualidad los investigadores están a punto de concluir un proyecto del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) para infraestructuras del transporte que permite detectar el espesor del asfalto, índice de rugosidad, manchas de aceite, así como reconstruir la geometría del entorno.

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