Premios Goya 2014: «Vivir es fácil con los ojos cerrados» consigue seis estatuillas en unos premios reivindicativos

David Trueba vence por fin en unos Goya donde fue protagonista el ausente ministro Wert

;
Trueba arrasa en los Goya «Vivir es fácil con los ojos cerrados» se llevó casi todos los galardones importantes

Oskar L. Belategui | Colpisa

El ausente fue el protagonista de la fiesta. Era la primera vez en 28 años de historia de los Goya que el ministro de Cultura no acudía a la gala. Lejos de relajar los ánimos, la espantada de José Ignacio Wert «por problemas de agenda» elevó el nivel de acritud de las andanadas contra un Gobierno que había anunciado buenas noticias para el sector en los últimos tiempos: la bajada del IVA cultural y el pago de las subvenciones pendientes. El ministro estuvo presente en los flojísimos chistes del presentador, Manel Fuentes, en los agradecimientos de los premiados y en la esperada aparición de Javier Bardem: «Nuestros ciudadanos están por encima de nuestros políticos. Nuestro cine está muy por encima de nuestro ministro de anticultura», soltó.

David Trueba recibió por fin su primer cabezón en los premios Goya tras once nominaciones fallidas por la dirección y el guión de Vivir es fácil con los ojos cerrados, la gran triunfadora de la noche con seis estatuillas, incluida mejor película. El menor de los Trueba tuvo un hermoso recuerdo «para la gente sencilla y honesta que hace bien su trabajo», como ese profesor de inglés protagonista de su película, que en los años 60 se embarcó en la loca aventura de conocer a John Lennon, de rodaje en Almería. El actor que inunda de humanidad y naturalidad a ese personaje, Javier Cámara, recibió con justicia en su sexta candidatura el Goya a mejor actor protagonista. Se lo dedicó al auténtico Juan Carrión, presente en la gala con casi 90 años, así como a todos los maestros de España.

Premio a la ópera prima de Fernando Franco

La otra cinta que puede salir feliz de los Goya es La herida, en representación de ese «otro» cine español que llega a festivales internacionales y se sobrepone a la falta de presupuestos y de cauces de exhibición

La ópera prima de Fernando Franco -reputado montador y Goya al mejor director novel- narra la penuria cotidiana de una mujer víctima del trastorno límite de personalidad o síndrome borderline. Marian Álvarez se deja la piel como una enferma incapaz de relacionarse afectivamente con familiares y amigos. Fue con lógica la mejor actriz. A su productor, el donostiarra Koldo Zuazua, le costará recuperar el millón de euros de presupuesto con los 75.000 euros recaudados hasta ahora. Ojalá el triunfo en los premios Goya le brinde una segunda vida comercial. La cosa ya empezó calentita en la alfombra roja, tomada por una triple protesta para abrir boca: la plataforma Stop Desahucios, los trabajadores de Coca-Cola afectados por un ERE y los figurantes de Madrid recibieron a las estrellas con gritos y entre nubes de octavillas. Algunas se acercaron y hasta posaron con ellas. No dejaba de ser irónica la estampa de Pilar Bardem y su hijo Javier Bardem con el cartelito de Coca-Cola, como si la estuvieran anunciando. Además de pedir la dimisión del ministro Wert en boca de Mariano Barroso -Goya al guión adaptado-, se ensalzó la sanidad pública, la educación y el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo. Hasta se recordó a las maestras de la República en el Goya al mejor documental

Último discurso de González Macho

Enrique González Macho, en su último discurso en los premios Goya como presidente de la Academia, repasó los problemas de una industria donde producir una película «es casi un acto heroico». Denunció que la piratería «sigue campando por sus respetos», sin que la Ley de Propiedad Intelectual se ponga en marcha. «La injusticia del IVA cultural» ha provocado efectos contrarios a los pretendidos por el Gobierno. Hacienda ha recaudado con las entradas de cine casi el doble que con el anterior IVA al 8%, pero a cambio se han cerrado 400 salas. En resumen, por cada euro que el Fisco ha conseguido el cine ha perdido dos. «Estamos orgullosos de financiar el erario público, a ver si así nos dejan en paz con las subvenciones», rogó González Macho, que alabó la postura de Ignacio González, presidente de la comunidad de Madrid, presente en la gala, y de otros cargos del PP a favor de la bajada del IVA cultural.

El responsable de la Academia también lamentó la incertidumbre legal -«el cine está cumpliendo escrupulosamente sus deberes pero no es correspondido con la debida diligencia»- y en una pulla a su antecesor en el cargo, Álex de la Iglesia, confirmó que Internet «sigue sin tener ningún peso económico» en las cuentas del cine

Gala sin chispa

Manel Fuentes, con más rímel que una egipcia, se estrenó como conductor de la ceremonia de los premios Goya con más voluntad que acierto, aunque la culpa no fue del todo suya sino de un guión sin gracia, que no terminaba de decidirse entre ser amable o sangrante. El patetismo de la gala, con un inenarrable número musical y vídeos paródicos sin chispa, se fue imponiento al espíritu contestatario según avanzaba la noche. El momento más emocionante fue, sin duda, la concesión del Goya a la mejor actriz de reparto a Terele Pávez, gracias a Las brujas de Zugarramurdi tras cuatro nominaciones fallidas. «Tengo 74 años y llevo 60 en esto», recordó la actriz bilbaína, que puso en pie al auditorio

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos

Premios Goya 2014: «Vivir es fácil con los ojos cerrados» consigue seis estatuillas en unos premios reivindicativos