Carles Trepat: «Hemos perdido el silencio»

Trepat, que interpretó con Tomatito a Piazzolla, elogia la fuerza de la guitarra

Trepat interpretará obras de Bach, Albéniz y Granados, entre otros
Trepat interpretará obras de Bach, Albéniz y Granados, entre otros

A Coruña / La Voz

Entró en la clase y estaba tocando el profesor Jordi Montagut. Los años transcurridos no han borrado la viveza de un sonido que le impactó. Montagut tocaba Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tárrega, y Carles Trepat (Lérida, 1960) confiesa que nunca había sospechado «que la guitarra pudiera sonar así». Comenzó su vinculación con el instrumento, del que se ha convertido en un virtuoso. Mañana actuará en el teatro Colón de A Coruña. El programa incluye obras de Sor, Bach, Albéniz o Granados. En el repertorio de Trepat hay desde flamenco y música contemporánea hasta Renacimiento y Barroco. Ha colaborado con artistas como Tomatito.

-¿Bach con guitarra española?

-La obra de Bach tiene algo de española, no solo porque miró hacia nuestra música en un capítulo poco conocido. El que hizo esta versión es Miguel Llovet y, junto con Tárrega, son las primeras piezas vertidas a la guitarra.

-¿Qué porcentaje depende de la guitarra y cuál del artista?

-Los guitarristas vamos buscando la guitarra que pensamos que hace sonar lo que sabemos hacer. Antonio Torres fue el maestro que fijó la guitarra como resultado de una evolución. Lo hizo a mediados del XIX y la suya es como el Stradivarius, aunque no me gustan esas etiquetas. Seguimos buscando la guitarra ideal, pero eso no quiere decir que te lo dé todo hecho. Conseguí unos juegos de cuerdas ya usados antes de la Guerra Civil y voy a tocar con ellos en el teatro Colón. Los tres bajos son de seda, en lugar de nilón, y es un riesgo. Espero que resistan.

-El debate entre tripa y nilón.

-Es tema que levanta pasiones. Llevo 23 años con esta guitarra y conseguí un buen resultado con cuerdas modernas pero fabricadas a la antigua. Quizá necesite un mínimo de amplificación.

-Es poco habitual, ¿no?

-Los guitarristas flamencos recuerdan que tocaban con Ramón Montoya en una plaza de toros sin amplificador y se escuchaba perfectamente. Ahora quizá falta esa religiosidad del silencio, que en el flamenco sí hay. Hemos perdido el silencio.

-¿Qué tal sus trabajos con artistas flamencos como Tomatito?

-He intentado acercarme a ellos. Tomatito estaba interesado en Piazzolla y la mezcla de estilos. A los flamencos les interesa la fuerza de ese gran músico que es Piazzolla. Fundir la guitarra clásica y la flamenca no es fácil y llevarlo al escenario era difícil; quizá nos faltó tiempo, aunque en algún concierto funcionó muy bien.

-¿Interesa la guitarra clásica?

-Clásica es un término ambiguo. Se empezó a hacer de ella una música de museo y es una pena que no esté más viva. La fusión es cuestión de tiempo, que los músicos se conozcan. Me considero un músico aficionado, los que profesionalizan el arte lo hacen mal. Tomatito decía que Camarón era un buen aficionado al flamenco. Si somos músicos tenemos que ser muy aficionados.

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