Martín Varela: «Mi magia va más allá del conejo y la chistera»

El mago ferrolano llenó las 900 butacas del Auditorio de Narón


La Voz

No va más. Con la ilusión de un niño y el empeño de un profesional, Manifesto llega a los grandes escenarios del país: el Auditorio de Vilagarcía, el Centro Novacaixagalicia de Pontevedra, los teatros García Barbón de Vigo y el Colón de A Coruña y el Auditorio de Galicia de Santiago serán las siguientes paradas. Con ustedes, Martín Varela.

Este viaje empezó con 10 años en la actividad extraescolar de magia en el colegio San Rosendo

Sí, e hice mi primera actuación yo solo con 10 años, en la Alianza Aresana. Luego quise evolucionar, actué en sitios pequeños donde no podíamos hacer cosas con grandes aparatos, hasta que surgió el contrato con Luar. Pero siempre tuve claro que me atraían las magias de grandes ilusiones más que las cartas.

Esa etapa de espacios pequeños habrá sido todo un aprendizaje

Y divertido. Actúas en tantos sitios distintos y surgen tantos problemas que suelo decir que lo peor ya pasó.

¿Por ejemplo?

Cuando se activaron los aspersores en la Casa do Morcego [en Valdoviño]. Los intentaba tapar, me cubría la cabeza... En el escenario actúo hasta que se caiga el teatro, no sé hacerlo de otra forma.

¿Como definiría su magia?

No sabría definir lo que hago. No sé muy bien como va a evolucionar, ya lo hizo bastante. Pero no voy a engañar a nadie. No tengo superpoderes.

¿No?

Todo lo que hago tiene una forma de realizarse. Intento que sea un arte. Prefiero que el espectador piense que no soy un hechicero porque podría tenerme hasta miedo. Quiero crear una experiencia donde el espectador se olvide de cazar el truco, que es una tontería, y que disfrute como lo hago yo sobre el escenario.

«Vi a Tamariz y fue un flechazo»

Siendo niño, le impactó Juan Tamariz. ¿Qué otras influencias tuvo?

Vi a Tamariz y fue un flechazo. Dije ?quiero ser mago?. Luego conocí a muchísimos por las redes sociales, y a otros por los vídeos de su trabajo en Internet: David Copperfield haciendo levitar un tren, Doug Henning haciendo desaparecer un elefante, Lance Burton en Las Vegas, Arturo Brachetti... Presencié cosas insólitas. Y yo quería ser así.

Y se puso en ello

Con los años descubrí a Michael Jackson y Lady Gaga, que son influencias también. Fue la bomba. Cualquier tipo de arte es un pretexto para crear tu mensaje. Eso es mi espectáculo, lo comprendí no hace tanto e hizo cambiar la preparación de Manifesto. También me influyó la opinión de la gente. Al estar en contacto con el mundo de la magia te acabas contaminando, pensando como un mago y debía pensar como el público. Eso fue decisivo.

¿Cómo se ve dentro de un par de años? ¿Ya hay una titulación universitaria de Magia en Madrid, pero igual se saltó ya esa etapa a través de la experimentación?

Es un proyecto muy interesante. Pero tengo claro que voy a estudiar una filología, probablemente inglesa.

¿Qué rutina lleva cuando está en la fase de gestación del espectáculo? Al salir del instituto, ¿un mago sigue un horario como un deportista, por ejemplo?

Después del instituto, todos los días estudio al menos una hora, y a partir de ahí me ponía con esto hasta las 10 u 11 de la noche porque me toca ser el director. ¿Tareas? Visitar talleres que construyen cosas, mantener reuniones, hacer pruebas... La fase más agobiante ya pasó, que fue la de creación. Y el último mes fue caótico. Ahora ya está todo listo, pero siempre van surgiendo cosas.

¿Consume más tiempo todo lo de alrededor que los propios números, que los propios juegos de magia?

Tanto no. Me consume más la preparación de los números, porque son casi todos nuevos, algunos se crearon ex profeso para el espectáculo y empezar todo desde cero supone muchas horas. En Manifesto hago unos 20, alguno me lleva un mes de trabajo, y voy ensayando según dispongo de ellos.

A las seis de la tarde cambia de piel. ¿De cuántas horas diarias hablamos en esa fase de ensayos?

Unas tres o cuatro horas al día. Ensayábamos en una nave con todo el material y el sonido. Y los fines de semana los dedicamos enteros. Así fueron los meses anteriores al estreno.

La magia también es un mercado, y los juegos se adquieren. ¿Realiza números creados o adquiridos?

Los hacemos en equipo. Algunos son inéditos, otros los creamos para Manifesto o se variaron a partir de números anteriores con una estética diferente, otros se irán sumando en la gira, también los hay clásicos... Normalmente yo doy la idea y el marrón de desarrollarla se lo come otro. Digo ?me gustaría aparecer con un arco con bombillas que giran y tal y cual?. Y a veces me responden ?Martín, tú quieres hacer magia de verdad?.

¿Cuándo empezó a bullir en su cabeza el nuevo espectáculo?

Cuando estrené el anterior espectáculo. Con 15 ilusións estuvimos del 30 de junio del 2011 a finales del 2012. Comenzamos a trabajar en Manifesto como tal hace casi un año, y en diciembre y enero ya teníamos el título y la idea.

¿La complejidad técnica del espectáculo les ciñe, para bien o para mal, a grandes escenarios?

Sí, en Manifesto estamos limitados por los requerimientos de tramoya y espacio escénico. Es, con diferencia, nuestro proyecto de mayor envergadura. Lo podemos representar en menos sitios que el anterior. Pero nos gustaría salir con él de gira fuera de Galicia.

«Me pongo muy nervioso en el estreno»

Llenó en Narón, donde jugaba en casa, y agotó las 900 entradas

Fue muy divertido. Y, aunque no se lo parezca a nadie, ni a los que trabajan conmigo, yo me pongo muy nervioso en el estreno. Porque es la primera vez que enseñas al público algo que llevas tanto tiempo preparando, y no sabes cómo va a ser la respuesta. Yo estoy muy contento. Llenar ya fue impresionante, tener a 900 personas viéndome. Y el público respondió de maravilla. La responsabilidad cada vez es mayor.

¿Qué sensación le produce enfrentarse al público del teatro Colón, García Barbón o Auditorio de Galicia?

A nivel teatral y de auditorios, son los más importantes de Galicia. Te asusta, pero a la gente le gusta lo que haces, así que dices ?voy a hacer un poco el tonto, a ver?.

¿Cuánto hay de actor y cuánto de mago en su trabajo?

Mi magia está aislada del mundo mágico, yo estoy alejado del mundo mágico, y me suelo inspirar en otras cosas. Le doy un toque más al espectáculo que quizá la magia no le dé, porque es un ámbito con grandes profesionales, pero muy cerrado. Intento mirar a otras artes escénicas y a artes plásticas y abrir más el campo. ¿Actor? Estoy actuando todo el día.

¿A qué se refiere con un toque más?

La magia necesita guion, vestuario, iluminación, música. Todos esos elementos la hacen parecer un arte. Concibo la magia como un arte escénico. La empresa EMSAC de Pontevedra aporta la iluminación, con Alberto Caza como técnico, que ya trabajó con Milladoiro y Luar na Lubre. Me cambio unas cinco veces en hora y media de espectáculo. A nivel visual intentamos que no parezca un espectáculo de magia.

El trabajo previo es más amplio, pero cuantas personas forman el equipo en cada actuación

Una docena en total. Ahora detrás del espectáculo ya hay una productora, Galishow, que nos da una seguridad mayor. Y tenemos hasta tráiler de EMSAC porque movemos mucho material entre aparatos en escena, decorado, iluminación, sonido...

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