Peter Sloterdijk: «El banco de ira de la izquierda ahora no puede pagar intereses»

Relaciona la historia cultural de Europa con la «metamorfosis de la ira»


Santiago / La Voz

La ira, entendida como la parte de la naturaleza humana donde anidan las pasiones relacionadas con el orgullo, la dignidad y el valor de si mismo, tiene un enorme peso en la sociedad europea desde la antigüedad. Esta idea la defiende el filósofo y catedrático alemán Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947) en Ira y tiempo, obra que le ha valido el premio de ensayo Bento Spinoza en su tercera edición. Ayer recogió el galardón a Santiago, y pudo departir con alumnado de los institutos que formaron el jurado: el Rosalía de Castro compostelano (que convoca el certamen), y los de Melide, Valga, A Carballeira (Ourense) y Enrique Muruais (A Pontenova).

-¿Qué le parece que se reivindique a Bento Spinoza?

-Es un filósofo muy importante y actual. En París está de moda ser espinosista. Pero en su obra no está la solución a todos los problemas, como a veces se pretende. También se le relaciona con otros pensadores, como con Freud, aunque creo que este no conoció la obra de Spinoza.

-Le premian estudiantes de secundaria en un país donde la filosofía pierde peso en la enseñanza obligatoria, ¿cómo ve la situación?

-Ocurre también en Alemania, y en otros países, cuando es una disciplina importante que debería tener mayor presencia.

-¿Por qué ha convertido la ira en tema central de su pensamiento en esta obra premiada?

-La historia cultural de Europa está determinada por la metamorfosis de la ira, esa es la idea principal del libro. Aparece ya en la introducción de la Ilíada, obra considerada como el inicio de la tradición europea, y se ha manifestado en el cristianismo y otros movimientos que constituyen los principales bancos de ira de la historia.

-¿Cómo define un banco de ira?

-Es otra idea del libro, al hacer una equivalencia de ira con dinero: la ira se puede llevar a un banco, donde debería dar intereses, como autoestima. En el siglo XIX los partidos de izquierda funcionaban así, pero el banco de ira de la izquierda ahora no puede pagar intereses.

-¿Destacaría en la actualidad algún banco de ira?

-Actualmente no hay un banco mundial de la ira. Aunque podemos hablar de grupos que se ven ofendidos y desarrollan un resentimiento colectivo e intentan que se conviertan en una venganza viva colectiva. Pero el islamismo, por ejemplo, no tiene un banco mundial de ira, se queda en un banco regional.

-¿Cómo puede el ser humano actual dar salida a su ira de forma inteligente, y cómo hace usted?

-La ira o cólera no es un sentimiento primario, sino reactivo. Se puede comparar ese tipo de sentimientos con una escalera de sonidos. En el escalón más elevado de esa escalera estaría la jovialidad, que supone estar completamente a gusto con uno mismo, generosidad. La mayoría de la gente no puede ser jovial. El segundo sonido sería el orgullo que uno puede sentir; el tercero es la ira, que aparece cuando el orgullo de uno mismo está herido; el cuarto es el deseo de vengarse; cuando no se le puede hacer frente aparece el resentimiento, que con el tiempo se convierte en odio estructural, y puede denigrar y descender a sonidos inferiores. Como personas con cultura tenemos que intentar llegar a una posición lo más superior posible en esa escala.

-¿Y qué queda si se está en posiciones inferiores?

-Cuando en una persona se establece el resentimiento habitual, eso favorece una dinámica autodestructiva. Por eso hay que reconvertir ese resentimiento estructural en una venganza viva, es importante que sea viva, para de ahí volver al subconsciente sano.

-¿Se siente identificado con alguna escuela filosófica?

-No. Tengo mi propia biografía y trayectoria, y mi obra se relaciona con distintos tipos de escuelas filosóficas. Pero estoy contento de que hoy no soy un alumno.

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