Fallece Manolo Escobar

El cantante, que se estaba sometiendo a un tratamiento de quimioterapia para superar un cáncer de colon, ha muerto a los 82 años en Benidorm


Redacción

Manolo Escobar ha fallecido a los 82 años en una clínica de Benidorm. El popular intérprete de canciones como Mi carro o Que viva España hizo público en el 2010 que padecía un cáncer colorrectal y que estaba siguiendo quimioterapia para frenar la enfermedad. Hace una semana, el también intérprete cinematográfico sufrió una recaída que le impidió recoger un premio en Barcelona y fue ingresado en el hospital un día antes de su cumpleaños. Gabriel García, su sobrino y representante, confirmó que había sufrido entonces «un pequeño ictus»

El cuerpo de Manolo Escobar ha llegado alrededor de la una del mediodía al Tanatorio Marina Baixa, de Villajoyosa (Alicante). A las 18:00 será trasladado al Ayuntamiento de Benidorm para que los vecinos se despidan de el. Hora y media más tarde se celebrará una misa en la capilla del Tanatorio previa a la incineración de sus restos mortales.

Manolo Escobar había cancelado hace un mes todos sus compromisos de este año, con la idea de regresar a los escenarios el 4 enero del 2014 en Bilbao. Los médicos recomendaron al cantante que hiciese una vida normal, pero sin esfuerzos excesivos, ni viajes largos ni conciertos, al menos hasta que acabe el año.

Manolo Escobar, nacido en Almería el 19 de octubre de 1931, fue el quinto de diez hermanos en una familia de origen campesino. Dio sus primeros pasos en el mundo de la música tocando el laúd y el piano, y pronto comenzó a actuar con sus hermanos en fiestas y bodas bajo el nombre artístico de Los Niños de Antonio García. Años más tarde, en Barcelona, probó suerte en las verbenas y, de ahí, pasó al cine-variedades hasta que debutó en 1961, en el teatro Duque de Rivas de Córdoba, con su propio espectáculo Canta Manolo Escobar. Enseguida se convirtió en uno de los artistas más queridos de toda España. Fue uno de los pocos que mantuvo espectáculo y compañía propias cuando el género de la copla entró en declive a partir de 1965. Tres años antes, había dado el salto también a la gran pantalla con el estreno de Los guerrilleros.

Manolo Escobar no solo fue un gran cantante y un popular actor, sino también un concienzudo coleccionista de arte. Reunió a lo largo de su vida una interesante colección contemporánea integrada por cerca de 1.500 obras. El intérprete de Mi carro empezó a cultivar esta afición en la década de los setenta, con la adquisición de la acuarela de Francisco Gimeno El retrato del señor Lobet. A partir del 2007 dejó de ampliar su recopilación artística, formada por pinturas, dibujos, grabados y, en menor medida, esculturas.

A principios de los años 90, Manolo Escobar, casado ya con la alemana Anita Marx -inseparable durante el resto de su vida y con quien pasó por el altar en 1959 en Colonia sin saber una palabra de su idioma- se mudó a su chalet de Benidorm, bautizado con el nombre de Porompompero. Manolo y Anita se conocieron en Playa de Aro (Gerona) y con ella adoptó en 1977 a Vanessa, su «pequeña flor», con quien grabaría en 1982 el Papá, te quiero mucho. Su fama y la respetuosa admiración que siempre ha despertado está respaldada por sus más de 20 películas -tres de las cuales figuran entre las diez más vistas de las estrenadas en España- y por sus 80 discos, 24 de ellos, de oro y una cinta de de platino.

Manolo Escobar visitó Galicia en numeras ocasiones a lo largo de su extensa carrera artística. Era un habitual en el programa Luar. En el mes de mayo se difundió en Twitter la falsa noticia de su fallecimiento. El malentendido se gestó en la web de RTVE, en donde un grupo de piratas informáticos colgó la información, achacando la muerte a un infarto de miocardio. Manolo Escobar tuvo que intervenir en la cadena radiofónica COPE para desmentir su muerte personalmente. Pocos días después, actuó en Ferrol.

Hace un par de años, el artista fue víctima de un robo en su casa mientras dormía. Le robaron varios discos de oro, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y la insignia de oro y brillantes del FC Barcelona. Pero ni eso le hizo perder la alegría. «En mi carrera, como en todas, ha habido buenos y malos momentos, pero lo positivo es lo que importa y lo que hace olvidar los tropezones», decía, optimista, al cumplir 75 años. «Tengo que seguir trabajando, y no para comer. Sí para sentirme vivo. Es obvio que me podría permitir vivir sin trabajar, pero mis pasiones son la familia y el trabajo. Si me quitan alguna, me quitan media vida», aseguraba tras hacerse pública la noticia de su enfermedad.

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