san sebastián / e. la voz

La competición de este 61.º Festival de San Sebastián, muy corta en número de películas, no especialmente ilusionante en el balance de los trece filmes seleccionados, mostró ayer la última y tal vez más consistente de sus apuestas. La tercera película española a concurso, La herida, ópera prima de Fernando Franco, suena ya como candidata firme a los premios. Su medida, rigurosa decantación del día a día de una conductora de ambulancias con trastorno límite de personalidad, es obra de entidad y de gran riesgo, que pudiera optar a una Concha de Oro al coraje para su director debutante o, sobre todo, como película de actriz en la que Marián Álvarez se juega el tipo en todos y cada uno de los planos de la película, la cual respira de manera sincopada, siempre al ritmo de las ansiedades, ataques de ira o automutilaciones de su protagonista.

Respetuoso silencio

El silencio con el que se respetó, en el pase de prensa, este proceso de dolor de una mujer deshabitada, fue el de las grandes ocasiones, el de la puesta de largo de una película que tendrá recorrido. Fernando Franco surge de este último tramo de festival como autor al que seguir la pista, porque su trazo limpio, honesto, desposeído de truculencias sensibleras, es como un esqueje libre del cine de los Dardenne, aunque le reste aún tiempo para manejarse en ese rango del escalafón. Y Marián Álvarez es un rostro que se te queda en la mente: articula un complejísimo laberinto de dientes de sierra, de picos de angustia, de sexo desarticulado, de mimada autodestrucción, y todo sin un solo gesto gratuito. Y se cumple, con esta apabullante aparición de actriz, un acto de justicia poética: desde el 2007, en el que ganó el Premio de interpretación en Locarno por Lo mejor de mí, esta mujer había tenido que sobrevivir en olvidables series televisivas de medio pelo. Y así, su irrupción colosal como la masoquista emocional de La herida va a ser uno, sino el más grande, de los hallazgos de este festival.

Pero ayer fue también el día de Lobezno. Una decisión de escaparate de este certamen otorgaba el Premio Donostia a Hugh Jackman ¡por su trayectoria artística! y por el tirón que tendrá ante las señoras que piden autógrafos a las puertas del María Cristina. Al menos, este premio nos permitió ver el más reciente trabajo de Jackman, Prisoners, thriller de Dennis Villeneuve, con una granguiñolesca trama de robo de niños y estreno comercial la semana próxima

Hoy el jurado que componen gente interesante como Todd Haynes, Valeria Bruni Tedeschi, David Byrne, Diego Luna o Cesc Gay decidirán los triunfadores: suenan Le Week-End, Club Sandwich, David Trueba y La herida. Pero ya se sabe que este festival tiene una larga tradición en palmarés bizarros y la decisión puede salir rana.

61.º festival de san sebastián

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«La herida», de Franco, candidata firme a los premios