Firth y Kidman no reflotan «The Railway Man»

«Club Sandwich» es la ácida comedia edípica del mexicano Fernando Eimbcke


san sebastián / e. la voz

Comienzo a ver The Railway Man y me aterra la posibilidad de que alguien intente contarme de nuevo algo tan legendario e intocable como El puente sobre el río Kwai. Colin Firth es un ex prisionero de los japoneses en Tailandia, durante la II Guerra Mundial, traumatizado por las torturas al sabotear la construcción de aquel puente. Después me asusto aún más porque parece que en realidad es un remake de Feliz Navidad, Mr. Lawrence, con la crueldad agravante de que esta película se podía ver en el mismo día dentro de la retrospectiva que el festival dedica a Nagisha Oshima.

Y definitivamente entro en pánico cuando parece que, en realidad, lo que voy a ver es un Rambo en versión gerontocrática y british, políticamente correcta, al regresar Firth a Japón a linchar a su antiguo verdugo. Pero en realidad, la inanidad de The Railway Man es tal que, del pastiche de estas tres películas totémicas lo que sale es un drama impostado, torpón, ortopédico mal construido en sus flash-backs, con Nicole Kidman de relamida mujer florero innecesaria, con las alegrías que sus salidas de tono poligoneras nos estaba dando últimamente. Ni la Kidman ni Colin Firth acudieron al festival a defender un filme al que no le deben tener mucha ley.

Gracias al casi ignoto director de esto, el británico Jonathan Teplitzky, me entran unas ganas tremendas de reencontrarme con Alec Guinness, el coronel Boogie de David Lean; con David Bowie y su homoerótica y sadomaso relación con Ryuichi Sakamoto, y hasta con Sylvester Stallone con vietnamita temblor de piernas.

Del mexicano Fernando Eimbcke guardo buen recuerdo por su ácida comedia de malotes Temporada de patos. Club Sandwich comparte con aquella el protagonismo adolescente y la mirada hacia estos opuesta al paternalismo, más bien descritos como pequeños perversos polimorfos. La base de esta película, filmada con sentido de riesgo e implacables planos fijos sobre dos (o tres) personajes tumbados en una cama es cómo un muchacho, durante una estanca vacacional en un hotel, es capaz de librarse de la pulsión edípica que su madre fomenta hasta el puro acoso para poder ser feliz con una vecinita de habitación que le baila lindo y al final termina iniciándolo sexualmente. Club Sandwich es inteligentemente malvada y destila causticidad que se agradece frente a tanto cine buenista.

Tony Lomba, el rey

Por otra parte, Juanma Bajo Ulloa presentó ayer en San Sebastián el que será su nuevo proyecto, Rey gitano, una película en la que el músico vigués Germán Fandiño Tony Lomba se meterá en la piel del rey. Lomba ya hizo ayer un adelanto ante de la prensa de algunas de sus intervenciones en el nuevo largometraje del director de Alas de mariposa.

61.º festival de san Sebastián

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