Emerge el iceberg poético de Blas de Otero

La viuda del autor culmina la publicación de su obra completa

Blas de Otero y Sabina de la Cruz, en una foto de 1974.
Blas de Otero y Sabina de la Cruz, en una foto de 1974.

Madrid / Colpisa

«La poesía era para él un ser vivo y hasta el último día estuvo pendiente de su respiración». Así resume Sabina de la Cruz, viuda de Blas de Otero (Bilbao, 1916-Madrid, 1979) y la mejor conocedora de su obra, la aventura vital y poética del autor de Ángel fieramente humano. Un ser «fieramente libre», según la mujer que vivió a su lado «y muy intensamente» los últimos once años de la vida del enorme y singular poeta. Compartió con él inquietudes, silencios, alegrías y angustias.

Unas depresiones recurrentes que lo convertían en «un ausente que jamás se dejó vencer por la tristeza», explica esta estudiosa que ha dedicado a la poesía de Otero buena parte de su vida. Los últimos cinco años para llevar a buen puerto el desafío que supone fijar y publicar la obra completa del Otero entre 1935 y 1977. Poesía y vida concentradas en un «necesario» volumen de casi mil trescientas páginas que publica Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores y en el que Sabina de la Cruz ha trabajado codo con codo con Mario Hernández, experto editor de García Lorca. Doctora en Filología y profesora, dedicó antes a Otero una tesis doctoral con dos volúmenes de más de dos mil páginas. «No soy la viuda de un poeta, soy una profesora que ha cuidado la obra del poeta», acota.

Al fajarse con la obra completa, Sabina tuvo la sensación de enfrentarse a un iceberg. Creía conocer al dedillo la poesía de su marido y pronto comprendió que no, que era mucho lo que quedaba por emerger. Máxima autoridad en el poeta aceptó el reto de clarificar una obra que creía delimitada pero que se reveló como un piélago de sorpresas e inéditos. Es la depositaria de los papeles y de la última voluntad de Blas de Otero, pero a medida que abría capetas tras su muerte, encontró un sinfín de versos, notas, escritos y apuntes de los que jamás habló con él.

Cuenta en verso Blas de Otero que quemó o arrojó a la basura todos sus poemas, pero lo cierto es que «que lo guardaba todo». Es cierto que en un arrebato de 1944 «bajó a la calle y rompió todos sus versos, pero a partir de ahí supo que quería dedicar su vida a la poesía y convertirse en un poeta pleno», apunta su viuda.

Blas de Otero. Obra completa (1935-1977) acoge doce libros: los que publicó en vida, el póstumo Hojas de Madrid con La galerna, que ya anticipó Galaxia Gutenberg, y tres inéditos: Poesía e Historia, con más de 80 poemas datados entre 1960 y 1968; Nuevas historias fingidas y verdaderas, con 28 prosas escritas entre 1971 y 1972, y las deliciosas (casi)memorias de Historia (casi) de mi vida, escritas en 1969.

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