Sofia Coppola y François Ozon narran las adolescencias salvajes

La realizadora estadounidense y el director francés desfilaron por la alfombra roja del festival de Cannes


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La joven bárbara de François Ozon cuenta en Jeune & Joly cómo pasa de vivir su primer romance de verano a embarcarse, por su cuenta y riesgo, como escort, prostituta de alto standing de tipos que podrían ser sus abuelos.

El delicado asunto fluye con elegancia gracias al sello Ozon y a una actriz debutante, Marine Vacth, tan impúdica como convincente. Y a los actos escabrosos le ponen sordina los orgasmos con banda sonora de Françoise Hardy.

Lo mejor del día fue la mexicana Heli, de Amat Escalante. Aún a quien esté en el conocimiento de la violencia deflagrante que nutre el cine de Escalante le va a sobrecoger esta obra de crudeza radical, con un acto concreto (una tortura con incineración de testículos, que va a ser una de las secuencias del festival y provocó algún alarido en la proyección) que lejos de ser gratuito o efectista sirve de conducto para una angustiosa reflexión sobre el nihilismo de una sociedad, el México del narco, donde nada vale la vida de nadie.

Tanto Sofia Coppola en The Bling Ring como François Ozon con Jeune & Jolie abordan adolescencias salvajes. Con códigos de conducta que desconciertan a los adultos. La generación tampax de Sofia Coppola la conforman una partida de adolescentes fashion victims que se dedican a asaltar y entrar hasta la cocina en las mansiones de celebrities como Paris Hilton o Megan Fox. No es una fantasía, el filme está basado en un artículo publicado en Variety. Y esta horda gamberra, flipada en su nube de vida loca y collares, carros y perros de marca, la muestra Coppola en un delirio jocoso, una película y una banda que son hermanos gemelos de los Spring Breakers de Harmony Korine.

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