El debut de «Un canto a Galicia»

Julio Iglesias presentó el que iba a ser uno de sus grandes temas en 1971 en el Pabellón de los Deportes de A Coruña como telonero de Víctor Manuel . Empezó con mal pie, pero Julio ganó un éxito, y Víctor, a Ana Belén


LA VOZ

Entonces Julio Iglesias se encontraba en la categoría promesas. La hoja del calendario marcaba el 12 de agosto de 1971. Y el cantante se disponía a dar un doble pase en el Pabellón de los Deportes de A Coruña. No lo hacía solo. Ni siquiera a título de figura principal. El foco se dirigía a Víctor Manuel. Iglesias ejercía de telonero. Se habían despachado las 6.000 entradas de cada función. Pero el segundón tenía planes ocultos. Estos pasaban por mostrar a lo grande el diamante que había terminado de pulir horas antes: Un canto a Galicia.

El periodista y empresario Nonito Pereira fue testigo de excepción de todo aquello. Se encargó de presentar el evento y acompañó al artista durante una buena parte del día. «Venía muy modosito -recuerda Pereira-, queriendo demostrar que se trataba de un cantante de verdad, no un producto de las revistas del corazón». Hacía poco que se había casado con Isabel Preysler y su rostro empezaba a desfilar con frecuencia en ese tipo de publicaciones. En el apartado musical, acababa de cosechar un cuarto puesto en Eurovisión con Gwendolyne en 1970.

Tal y como señala Nonito Pereira en su libro Historias, histerias y anécdotas musicales de La Coruña, el día anterior al recital Julio Iglesias había cenado con el periodista Ezequiel Pérez en el restaurante Fornos, de la calle de los Olmos. Allí le había enseñado su nueva canción, Un canto a Galicia. Deseaba que se la tradujera al gallego para darle más autenticidad. En ella plasmaba el amor a sus raíces gallegas y tenía que estrenarla precisamente en Galicia. Pero no de cualquier manera, sino como una verdadera estrella.

En el primer pase del concierto, por la tarde, todo discurrió según lo previsto. Julio Iglesias abría la función y Víctor Manuel la cerraba. Para el segundo, sin embargo, el madrileño se las ingenió para cambiar el orden. ¿Su arma? El presentador del evento. «Se acercó a mí y me dijo: "Tú, que tienes amistad con Víctor Manuel, ¿no lo podías convencer de que me dejase cerrar la noche? Para mí el estreno de esta canción es muy especial"», relata Nonito Pereira. Reconoce que lo puso en un aprieto: «Víctor Manuel era mucho más famoso en aquel momento y los artistas le dan mucha importancia al orden de actuación». Pero se lo pidió. Y Víctor Manuel, contra todo pronóstico, aceptó. «Por la tarde había conocido en el Hotel Atlántico a Ana Belén, que tenía una obra de teatro en el Colón. Quedamos en que, tras el concierto, íbamos a salir todos juntos. Y, claro, a Víctor Manuel le pareció estupendo terminar antes», explica.

Rolex y traje blanco

El objetivo de Julio Iglesias se había logrado. Se enfundó un traje blanco, «impresionante y sin bolsillos, para no poder meter las manos dentro», puntualiza Nonito Pereira. Tras la actuación de Víctor Manuel se dispuso a salir. «Llevaba un Rolex de oro tremendo y no quería cantar con él. Se lo dejó a su amigo Juan Cebrián para que se lo guardarse», señala el periodista que vio desde el mismo escenario la gran anécdota de la noche. «Yo estaba allí, delante el público, y tras una breve introducción advirtiendo de que íbamos a presenciar el estreno de una canción dedicada a Galicia dije lo típico: 'Señoras y señores, con todos ustedes Julio Iglesias'. Y, al dirigir mi mirada a un lado, me lo encuentro casi a cuatro patas con el cañón de luz apuntándole en la cara», se ríe.

Julio Iglesias había tropezado con el último peldaño de la escalera de acceso. «Seguramente fue por nervios o porque le cegó la luz, pero al final no llegó a caer al suelo. En cuanto lo vi me dirigí a ayudarlo, pero ya había recuperado la verticalidad él solo», continúa con una sonrisa. «Me acerqué a él y le dije al oído bromeando: 'Esto sí que es entrar con buen pie'».

Así fue. La canción terminó convirtiéndose en uno de su grandes éxitos. Todo pese a la polémica de decir en la letra nae en vez de nai y leixos en vez de lonxe. A nivel internacional, se llegó a pensar que esa Galicia a la que cantaba en el tema se trataba en realidad de una novia. No ocurrió así en el Pabellón de los Deportes, entregado a su mensaje y aplaudiendo a rabiar al músico.

Al término, un Iglesias satisfecho buscaba algo. «Nonito, ¿dónde esta mi Rolex?», le preguntó. Y este le contestó que no lo tenía: «Se había olvidado de a quién se lo había dado y tardó un rato en recordar que se lo confió a uno de sus amigos. Al final, lo recuperó». La noche coruñesa se abría entonces. Víctor Manuel y Ana Belén cumplieron con su promesa y salieron. Terminaron siendo pareja. Julio Iglesias se fue al hotel habiendo iniciado su conquista del mundo. Y Nonito Pereira hizo de notario de un día mágico.

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