David Vann: «En mi familia ha habido cinco suicidios y un asesinato»

CULTURA

BENITO ORDOÑEZ

El autor, que continúa con «Tierra» su tetralogía sobre sus tormentosas relaciones familiares, asegura que EE. UU. es un «país antiintelectual» y denuncia a Amzaon

23 mar 2013 . Actualizado a las 19:42 h.

Es uno de los escritores estadounidenses más destacados y demoledores. David Vann ha construido su universo narrativo sobre su tormentosa familia. Ha publicado tres novelas impactantes, Sukkwan Island, Caribou Island y ahora Tierra (Mondadori), otra historia trágica y brutal centrada en la relación tóxica de Galen, un chico de 22 años, creyente de la Nueva Era, con su madre, frágil y emocionalmente dependiente. Le resta una cuarta que publicará en septiembre para dar por acabado este ciclo. «Provengo de una familia en la que ha habido cinco suicidios, un asesinato, malos tratos y locuras de todo tipo en ambas ramas. Esto me ha generado mucho material para mis libros de ficción. ¿Qué más podría pedir?», asegura con ironía. «Creo que lo mejor que uno puede hacer a veces es alejarse de su familia, abandonarla, porque no hay forma de arreglar los problemas; yo tengo poco contacto con la mía, aunque quiero a dos personas, a mi hermana y a mi tío», explica.

?¿Para usted, escribir es una manera de ahorrar en terapia?

?Escribir es terapéutico, pero además tiene un objetivo estético. Uno trata de coger lo feo y transformarlo en algo bello. Incluso en las tragedias como las de mis libros hay un intento de alcanzar la belleza a través de las descripciones de los paisajes y en la forma en que se cohesionan las distintas partes del libro para establecer una secuencia que llega al final. Hay una belleza de la tragedia como forma dramática. Eso para mí es una clase diferente de consolación y redención, que es artística y que va más allá de cualquier otro beneficio emocional o psicológico que pueda obtener a través de la terapia.

?Usted ha triunfado en Europa mucho más que en su país.

?Me pareció sorprendente recibir esta respuesta generosa en Europa en comparación con Estados Unidos. En mi país no me leen, lo más que he llegado a vender son 15.000 ejemplares, mientras en Francia he vendido 230.000. Estoy muy agradecido a Europa porque me ha dado una carrera literaria que de lo contrario no habría tenido.