Alisa Weilerstein: «Mi primer chelo fue una caja de cereales con un palillo chino»

Grabó con Barenboim, ayer actuó en Santiago y hoy lo hará en A Coruña


A Coruña / La Voz

«Un director me dijo que tenía que tocar el Concierto para violonchelo, de Elgar, con Barenboim y le dije que nunca, ni en mil y un años... Dos semanas después estaba camino del Carnegie Hall de Nueva York para tocar con Barenboim, muy nerviosa, ansiosa; toqué con él, que se puso al piano, y al acabar me dijo si quería tocar con él el Elgar, con la Staatskapelle de Berlín. Yo esta en estado de shock [risas]». Esto contaba ayer, con sorprendente desparpajo, la violonchelista Alisa Weilerstein (Nueva York, 1982). En su primera visita a Galicia, una de las mejores chelistas del momento actuó anoche en Santiago con la Orquesta Sinfónica de Galicia y hoy y mañana lo hará en el Palacio de la Ópera de A Coruña. En el programa, el Concierto para violonchelo, de Edward Elgar, una pieza que hizo famosa en los años sesenta Jacqueline du Pré, la mujer de Barenboim, a la que una esclerosis apartó de los escenarios antes de cumplir 30 años, los que ahora tiene Alisa Weilerstein.

-¿Por qué ese reparo para hacer la obra de Elgar con Barenboim?

-Porque Jacqueline era mi chelista favorita, mi heroína. Yo escuché sus grabaciones desde que tenía cuatro años hasta los 10 o 11, hasta varias veces al día. Tenía una obsesión con ella. Esa versión de Elgar especialmente es la biblia para mí y por eso no pensaba tocarla.

-¿Tenía clara su vocación?

-Muy clara: ser violonchelista.

-¿Desde los cuatro años?

-Y más temprano también. Mis padres son músicos y yo siempre amé la música. Cuando tenía dos años y medio mis padres estaban de gira y yo enferma, con esos granos... varicela. Mi abuela estaba conmigo y me hizo un regalo: un cuarteto de instrumentos hechos de cajas de cereales. Los otros instrumentos no me interesaron, mi primer chelo fue una caja de cereales y el arco era un palillo chino. Cuando mis padres ensayaban yo tocaba con ese chelo y preguntaba cuándo podía tocar con uno real. Lo tuve por fin cuando tenía cuatro años y medio.

-¿Qué tal el disco que ha grabado con Barenboim?

-En Estados Unidos salió hace tres meses y muy bien, estoy muy contenta. Había tocado algunas veces con Barenboim para aprender, era un sueño trabajar con él. Es un genio de nuestro tiempo y un gran profesor. Aprendí mucho.

-¿Es muy exigente?

-Sí, muy perfeccionista, ¡pero yo también!

-¿Conocía a la Sinfónica?

-Es la primera vez que vengo. Mi primer compromiso en Europa fue en Barcelona cuando tenía 15 años. La orquesta es fantástica y estoy disfrutando mucho.

-¿Y después de Galicia?

-¡¡Uff!!. Muchísimo. Estaré cinco días en Barcelona pero antes me voy a Alemania y Holanda. Me voy a Helsinki, aunque en enero va hacer mucho frío [risas]. Luego Londres para promocionar el disco, Bruselas, París y una semana de descanso, que pasaré con mi prometido, que es director.

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