Juan Ignacio Vidarte: «Para recortar la cultura hay que usar el bisturí, no el hacha»


redacción / la voz

Es un referente. Un titán que vence cada asalto de la crisis con un nuevo éxito. El Museo Guggenheim de Bilbao cumple quince años de andadura convertido en un buque insignia que ha acercado a nuestro país la obra de artistas como Egon Schiele, David Hockney o, ayer mismo, Claes Oldenburg. Su director, Juan Ignacio Vidarte, asegura que la receta es una gestión eficaz que implique a todos los sectores de la sociedad. Eso, y no dejar que los recortes asesinen los sueños.

-Hoy el éxito es incontestable, pero al principio no todos creyeron en el proyecto.

-Al principio fue un proyecto controvertido porque era una apuesta muy innovadora. Había pocos referentes de este tipo. Pero desde que empezó a funcionar el museo ha recibido un apoyo muy fuerte de la sociedad vasca y de Bilbao, con unos 16.000 amigos y más de 120 empresas que forman parte de su estructura de miembros corporativos.

-Y un millón de visitantes anuales, que se dice pronto.

-Sí, de esa cifra dos terceras partes son extranjeros que vienen a Bilbao y se quedan aquí por el museo, por lo que el impacto económico es importante.

-¿Puede sobrevivir el arte sin financiación privada?

-No soy partidario de verdades fundamentales, pero si hablamos de museos que tengan esta ambición de calidad y de captar a un público internacional, pensar que simplemente con los recursos públicos se puede sostener es no vivir con los pies en la tierra.

-¿Acabarán los recortes con la cultura?

-Recortar la cultura en tiempos de crisis es una tentación fácil. Es lógico que haya recortes, no se puede vivir al margen de la realidad. No tendría sentido que haya recortes en sanidad y que no los haya en cultura. Pero hay que tener cuidado, con la cultura hay que aplicar el bisturí y no un hacha, porque hay que conseguir que se elimine lo más prescindible, pero sin tocar tejido vivo. No se trata de matar al paciente, se trata de curarlo.

-¿Cree entonces que podemos soñar con una cultura mejor?

-En tiempos de crisis es importante apostar por los sueños, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Pero tenemos que ser sensatos y realistas: saber jugar con sol y con lluvia. Sería suicida quedarse ahí, no podemos entrar en esa espiral de involución y pensar que todo lo vamos a resolver simplemente recortando y dejando de hacer cosas.

-¿Y cómo ve el Guggenheim dentro de otros quince años?

-Garantizar el éxito es imposible, pero hay que trabajar siempre las condiciones para aumentar las posibilidades de tener éxito. Todo pasa por mantener vivo el espíritu de reinvención permanente y la tensión.

-¿La ampliación de Urdaibai es el futuro?

-Ese proyecto surgió al pensar que en un futuro cercano habrá otras formas de interrelacionarse y vivir el arte a las que las condiciones físicas que hoy tiene el museo no pueden dar respuesta, por eso empezamos a soñar con un proyecto que permitiera a los visitantes una experiencia más relacionada con la naturaleza y el proceso creativo. Hoy por hoy no tiene todavía diseño arquitectónico. Es un sueño que esperamos cumplir algún día.

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