«Qué horror, van a hacer que me odien»

La novela «Luciérnagas» de Ana María Matute ha sido decretada de lectura obligatoria en los institutos de Educación Secundaria


«Qué horror, van a hacer que me odien». Esta ha sido la reacción de la escritora catalana Ana María Matute cuando alguien le ha recordado, en la Semana Negra de Gijón, que su novela Luciérnagas había sido decretada de lectura obligatoria en los institutos de Educación Secundaria.

Considerada como una de las mejores novelistas de la posguerra, esta mujer que ocupa el asiento K de la Real Academia Española ha dicho que «los chavales no merecen que les obliguen determinadas lecturas y lo único que van a conseguir es alejarlos de la literatura». «Cualquier cosa que se haga por obligación termina siendo rechazada», ha dicho la ganadora del Premio Cervantes del 2010 a los periodistas en la Semana Negra, donde participa como invitada de honor puesto que la organización del festival ha decidido rendirle un homenaje.

Con 87 años Matute ha demostrado estar en «plena forma» al anunciar que si los síntomas de su «enfermedad» le dan una tregua en lo que queda de este año escribirá una nueva novela. La escritora ha lamentado haber descubierto la novela negra «demasiado tarde» y aunque nunca ha escrito ninguna obra de este género lo considera como «una alta expresión de la literatura». Matute ha considerado que la maldad es consustancial a la naturaleza humana y la literatura policiaca no hace otra cosa que contarlo, en la mayoría de los casos de «manera extraordinaria». Ha expresado además su deseo de «no perder la inocencia», aunque ha reconocido que a lo largo de casi nueve décadas ha aprendido «cuatro cosas». «La vida da una lección de humildad y yo he madurado mucho más con las cosas malas que me han pasado que con las buenas», ha dicho.

Acerca del bien o del mal, Matute ha asegurado que, aunque parezca paradójico, «las tragedias hacen que la gente se comporte mejor». «Escribir es mi forma de respirar, disfruto escribiendo aunque muchas veces lo paso muy mal cuando las cosas no salen como yo quiero y rompo un folio detrás de otro», ha indicado. Matute ha dicho que la literatura iberoamericana «tuvo su momento que ya pasó» y que no todo lo que se publica en el mercado editorial en español es bueno, pero se niega a decir cuáles son los malos.

Esta mujer, que consiguió su primer contrato con una editorial a los 17 años y que ha dedicado toda su vida a las letras, ha pedido a los periodistas que no le pregunten por la crisis económica porque no entiende «nada de eso». No obstante, ha aventurado una hipótesis sobre la crisis y el mercado editorial, al afirmar que no le parece que la venta de libros se haya resentido demasiado porque «siempre se han vendido pocos». También ha dicho que «puede ser un buen momento» para el negocio porque la lectura es una de las actividades de ocio baratas y un libro «hace mucha compañía».

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