El electricista confiesa que robó el Códice Calixtino

Camilo Franco / Xurxo Melchor / Enrique Clemente SANTIAGO

CULTURA

Álvaro Ballesteros

La policía identificó al detenido, Manuel Fernández Castiñeiras, tres días después del robo y la compra, con dinero en efectivo, de varias viviendas le delató. La entrega del manuscrito se ha aplazado hasta que se acabe de analizar todo el material hallado en los domicilios, entre el que se encuentran unos diarios donde apuntaba sus andanzas. El electricista, su mujer, y su hijo, permanecen detenidos. La novia del hijo está en libertad

10 jul 2021 . Actualizado a las 19:16 h.

Manuel Fernández Castiñeiras ha confesado esta tarde que robó el Códice Calixtino. El principal sospechoso llevaba meses negando los hechos pero tras ser localizado el manuscrito en el garaje de O Milladoiro ha reconocido que él se lo había llevado. La Policía consiguió en los registros mucha información y no era fácil justificar todo el dinero que tenía en su propiedad, cantidades con las que incluso pagó en efectivo varias viviendas.

El autor confeso del robo del Códice Calixtino, Manuel Fernández Castiñeiras, compró en el año 2008 un apartamento en A Lanzada, que pagó en efectivo. Años antes, adquirió un piso para su hijo justo frente a su domicilio, también en metálico. La policía no sabe de dónde procedía todo ese dinero que abonó billete sobre billete, porque había heredado unas fincas pero no consta que las vendiera. Esto certificaría la tesis de que el hombre que trabajó 25 años como electricista de la catedral podría haber estado robando durante años allí. En todo caso, Serafín Castro, el jefe de la UDEV, que ha dirigido las investigaciones, no lo ha confirmado en la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde, sin embargo sí podrían arrojar luz sobre la procedencia de las grandes cantidades en efectivo que manejaba Castiñeiras tres diarios del detenido en los que contaba sus andanzas que los agentes encontraron en los registros.

Castro ha asegurado que la policía se ha aprehendido además de diez facsímiles del Códice, más otro del Libro de las Horas, varios documentos de hace dos siglos y unos «libracos», que podrían ser diarios. En estos momentos está investigando el contenido y la procedencia de todo ese material.