Emilio Solla, del folclore al jazz pasando por el tango

El pianista argentino, nieto de gallegos, asegura que nunca ha sido un purista


santiago / la voz

Emilio Solla es argentino, toca el piano y lo mismo le interesa el folclore que el jazz, lo mismo Miles Davis que Pink Floyd, The Beatles y Coltrane. Participa en Galician Connection y vive en Nueva York, aunque el otro detalle de su biografía procede su apellido. Su abuelo era gallego, de Romai, concello de Portas, pero él desde Buenos Aires tuvo que hacer sus pesquisas hasta dar con su antepasado.

Llegó a Santiago desde Nueva York, donde vive, «pero no por la comida, la escena musical de la ciudad es impresionante, está muy viva, hay muchos músicos muy buenos y ese nivel te obliga a crecer como músico».

Solla ha ido avanzando en su discografía desde el folclore argentino hacia el jazz con influencias de tango. Una evolución que considera natural: «El folclore y el tango eran las músicas habituales, estudié clásica y luego música contemporánea», explica. Tras estos pasos llegó el jazz: «Es una música que seduce mucho a un músico de mi generación con formación clásica porque descubres que puedes tocar lo que quieras». Advierte Solla que ha estado en esas tres fuentes, folclore, tango y jazz pero nunca ha sido «un purista de ninguna de ellas». «Son cosas naturales para mí», dice. Solla asegura que conoce los «palos de la música gallega» y que el folclore le recuerda a la música que escuchó con sus abuelos. Solla, como arreglista, trabajó en el nuevo disco de Cristina Pato. «En él hay un nuevo punto de escucha a la sonoridad de la gaita que a mí me ha permitido acercarme de otra manera a ese instrumento», asegura. Del piano, dice que le ha dado al jazz «una mayor complejidad armónica».

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