«La retórica preciosista le ha hecho un flaco favor a la poesía»


redacción / la voz

Belén Fortes ha recopilado su producción poética de los últimos cuatro años en Paso a nivel sin barreras (Guiverny), un libro en el que conviven versos intimistas con otros de tema social. «Creo que he hecho un esfuerzo consciente de mirar hacia fuera -dice Fortes-, porque la tendencia del escritor en general, y todavía más en el caso de la poesía, es a la introspección. Pero para que el resultado no sea tan egocéntrico y claustrofóbico, debe haber también una mirada hacia fuera, que unas veces sea de exaltación de la vida y otras intente desentrañar la realidad o tratar de entender el mundo y la vida humana en toda su complejidad».

-¿Cómo integra en el discurso poético palabras tan de nuestro tiempo como «low cost» u obsolescencia programada?

-Bueno, eso no es nada nuevo, sino algo que cada vez es más habitual en la poesía, afortunadamente. Es una señal de que la poesía está viva y de que por lo tanto está en crisis y en permanente evolución. Creo que el lenguaje poético ha estado demasiado tiempo prisionero de un léxico y de una retórica preciosistas, que le han hecho un flaco favor a la poesía y la han rodeado de un aura de inaccesibilidad que la han alejado de los lectores y de la propia realidad.

-También hay humor. ¿Lo echa en falta en la poesía?

-Sí, creo que es imprescindible. Pero no solo en la literatura, sino en la vida. Hay que desdramatizar. Y además es un contrapunto necesario en cualquier obra literaria. No hay derecho a que un autor dedique todo un libro a lamentarse o a hablarnos de la inmanencia o la trascendencia, o del ser y la nada, sin darle un respiro al lector. Quería que el poemario tuviese un poco de todo. Después habrá lectores que prefieran los poemas existencialistas, otros los desenfadados y otros conectarán más con los metaliterarios o con los más surrealistas.

-Algunos poemas también presentan un tono social. ¿Son tiempos para volver a la poesía de denuncia y compromiso?

-Sí, aunque no puede ser su único objetivo, ni siquiera su cometido principal. Ha habido épocas en que ha estado más de moda o bien en que ha sido más necesaria esa dimensión social. Quizás el momento que vivimos sea uno de ellos. Pero ni la poesía ni la prosa tienen obligación de levantar acta de nada, sí de pertenecer a su tiempo y conectar con las preocupaciones de sus contemporáneos, en vez de aspirar a habitar una especie de limbo intemporal de ideas puras o de mirar siempre melancólicamente al pasado. También creo que la poesía y la filosofía a veces van de la mano. En este sentido, Descartes llamó la atención sobre que las opiniones de peso a menudo se encuentran en la obra de los poetas en lugar de en la de los filósofos.

belén fortes escritora

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