Una alfombra roja sin pasión

La forzada postura de Angelina Jolie para mostrar su pierna fue lo más comentado de la noche


los ángeles / corresponsal

Dicen en Los Ángeles que para poder andar por la alfombra roja se necesitan dos cosas: una invitación formal de la Academia y una cuenta corriente con más seis ceros.

La española Penélope Cruz hizo ayer una vez más este paseo. Llegó a la gala sin Javier Bardem y luciendo un vestido de Giorgio Armani diseñado expresamente para ella y criticado por su excesiva simpleza.

Salvo Gwyneth Paltrow, que arriesgó con un diseño con capa de Tom Ford, la mayoría de las estrellas prefirieron no arriesgar en una noche sin grandes sorpresas y en la que algunas turistas parecían querer llamar más la atención que las actrices.

Una excepción fue Angelina Jolie, cuyo abultado vestido negro de Atelier Versace lucía una pronunciada abertura que la actriz aprovechó para mostrar su pierna derecha. La forzada pose que la actriz mantuvo durante todo el paseíllo y cuando le tocó salir a presentar en la ceremonia fue lo más comentado de la noche de los Óscar. En una cuenta creada en Twitter que enseguida logró superar los 10.000 seguidores, @AngiesRightLeg escribía: «¡Mírenme! Estoy en todas partes».

Mientras el desfile de vestidos conseguía desilusionar a los invitados que desde primera hora de la mañana permanecían sentados en las gradas a 35 grados al sol , otros espectáculos consiguieron entretener el tradicional desfile.

Primero fue el anuncio de varios fotógrafos de hacer una huelga de cámaras caídas a la actriz Charlize Theron por su desagradable actitud ante los flashes. La que fue modelo de Dior cuenta con muy mala fama entre la prensa, que la acusa de no atender nunca sus peticiones y no respetar el código de la alfombra de detenerse unos segundos para que puedan tomar su fotografía.

El actor SashaBaron Coen, uno de los pocos niños terribles de Hollywood, puso la nota polémica al aparecer vestido como el dictador árabe protagonista de su próxima película.

Además, por primera vez, una monja, con hábito y sin maquillaje, desfiló por la alfombra roja. Era la madre Dolores Hart, nominada al por el documental Dios es mas fuerte que Elvis.

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