La Movida reeditó el idilio de los ochenta entre Vigo y Madrid

Música, arte, diseño y gastronomía local se promocionan en la capital en una fiesta para mil invitados


madrid / enviada especial

Como una antigua novia que, ya madurita, ve que le quedan pocas opciones para deslumbrar, Vigo ha vuelto a buscar a aquella pareja resultona que se enamoró de ella en los ochenta. Pero los noviazgos con patrocinio no son auténticos. La de ayer fue la primera cita del acto promocional auspiciado por el Concello bautizado como @UnanochedeVigo, y habrá más en el futuro, sobre todo si funciona. Que ir a promocionar Vigo a Madrid y que no tenga más que eco local es tontería.

Para encandilar a la sociedad capitalina, los padres de la novia alquilaron la discoteca Joy Eslava y se trajeron una orquesta formada por algunos de los mejores músicos vigueses con proyección hoy en día: Iván Ferreiro, Eladio y los Seres Queridos, Pablo Novoa (el único que estaba en la otra Movida, con Golpes Bajos), The Blows y una Silvia Superstar reinventada que vuelve con Los Fabulosos tras años de duelo por Killer Barbies. El showman Fran Rodríguez fue el encargado de presentar la gala, en la que cada uno tocó entre 10 y 15 minutos hasta que cerró la sesión el disyóquey Víktor Flores.

Antes hubo comida, de firma, a cargo del restaurador con estrella (Michelin) Rafa Centeno, que, a falta de su Maruja Limón, preparó las tapas frías en la mítica chocolatería vecina: San Ginés. De allí salieron como churros pinchos de sardina ahumada con tomate y maíz, mejillones con crema de patata, ceviche de pescados de la ría, tartaleta de ternera gallega con queso de Arzúa y chupito de crema de tetilla. Eso del centollo a esgalla se acabó. Somos modernos y queremos vender una imagen urbana, actual. Por eso Vigo también se trajo en su escapada al diseñador Jandro Villa, que con la bandera viguesa y la camiseta del Celta hizo unos trajes para los azafat@s y el grafitero Nano4814 se encargó de vaciar spray a gusto en el panel del Photo Call, que al final no se usó en beneficio del logo institucional, que, ¡sorpresa!, no era de Alcaldía, sino del Concello de Vigo. Entre los asistentes, María Antonia Iglesias, Iñaki Anasagasti, Andy Chango, Jaime Martínez Bordiú... Poco vip. Se echó de menos a Boris Izaguirre, que tiene marido vigués.

El alcalde de Vigo, presente, anunció que las próximas paradas de esta iniciativa serán Barcelona, Sevilla y Bilbao. «Luego ya veremos, que esto ya no hay quien lo pare, vaya usted a saber, sin fronteras, París, Londres, Nueva York?». El infinito y más allá. Al fondo suena Malos tiempos para la lírica. Pues eso mismo. O no.

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