Las esculturas de la colección Borghese regresan a Roma

Los mármoles vuelven a Italia dos siglos después de su venta a Napoleón.


roma / corresponsal

Después de 200 años, la Galería de Villa Borghese en Roma vuelve a exhibir las esculturas de arte clásico que en el siglo XVII formaban parte de la colección del cardenal Scipione Borghese, sobrino del papa Pablo V, y que en 1807 Camillo Borghese vendió al emperador Napoleón Bonaparte. Esta extraordinaria colección constituye uno de los pilares del actual Museo del Louvre de París y en su momento supuso todo un programa de autocelebración para Napoleón, que quería dotar a París de un gran museo con las mejores obras del arte universal.

Son 60 las piezas de escultura clásica grecorromana que ahora vuelven a su sede original, el palacio de Villa Borghese, en pleno corazón de la capital italiana, concebido en su momento para acogerlas, formando parte algunas de la decoración de su fachada y otras adornando las salas del palacio. Destacan el vaso Borghese, con sus escenas dionisíacas; El hermafrodita dormido, que fue restaurado por un joven Bernini; Silineo con Baco niño; el conjunto de Las tres Gracias o el famoso Centauro con Eros sobre sus lomos. La colección reunida por el cardenal Borghese fue vendida en 1807 por su descendiente Camillo Borghese, que estaba casado con la famosa Paolina Bonaparte, a su cuñado el emperador. El costo de la operación, constituida por 695 piezas entre estatuas, vasos y relieves, y que fue calificada como la «más sensacional venta jamás realizada», ascendió a la fabulosa cifra de seis millones de francos, suma que aumentó a 13 millones, ya que el príncipe romano no parecía muy dispuesto a ceder los mármoles. Además, algunas piezas tuvieron que ser restauradas antes de ser transportadas a Francia.

La venta de la colección contó con la oposición de importantes personalidades de la época. Para el escultor Antonio Canova, autor del famoso retrato de Paolina, fue «una imborrable vergüenza» para la familia Borghese, que poseía la «villa más hermosa del mundo». Por su parte, el secretario de Estado vaticano, el cardenal Casoni, intentó en vano recurrir a la legislación pontificia a fin de que la colección no acabase en manos francesas. Todo ello puso en evidencia la fragilidad del patrimonio artístico italiano y sentó la base para las primeras medidas para su protección.

La exposición de la Galería Borghese, que tiene como título I Borghese e L?Antico, ha sido organizada en colaboración con el Museo del Louvre y se puede admirar hasta el 9 de abril con reserva obligatoria. Los mármoles están colocados en las salas del palacio recordando su posición original. En el primer piso se reproduce el montaje ideado por el arquitecto Antonio Asprocci a fines del siglo XVIII, mientras que en el piso superior se ha reconstruido el aspecto que las esculturas ofrecían en el siglo XVII.

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