El Circo del Sol escenifica el cambio de época en «Alegría»

La obra presentada en Santiago es una de las clásicas de su repertorio

santiago

El Circo del Sol confía en sus números. En la cantidad de años, desde 1984, en que Alegría ha convencido a los cerca de diez millones de espectadores, en los sesenta mil kilos de material, en las 120 personas que mueven el espectáculo y en los 55 artistas que participan, divididos en acróbatas, trapecistas, payasos y músicos.

Alegría es uno de los espectáculos veteranos del Circo del Sol. Se puso en marcha en los noventa en un momento en el que se apreciaba claramente cómo un mundo joven intentaba sustituir a un mundo viejo. El aspecto del espectáculo ha ido cambiando a lo largo de estos años, pero, según uno de los integrantes de la compañía, el cambio llegó como una respuesta al éxito de la obra y al cambio de recintos. «Se inició como un espectáculo de carpa y ahora es un espectáculo de interior», pero «el espíritu sigue siendo el mismo».

Ese espíritu, definido por el director Franco Dragone, tiene que ver con la transmisión del poder de las antiguas monarquías a las nuevas democracias y con una energía que, para la compañía, ha tomado forma en un circo con mucha energía en los números y un carácter barroco en las maneras. Según el circo, la propuesta de Alegría tiene que ver con los personajes que interpretan la obra: bufones, trovadores, músicos, artistas, los que mejor resisten los cambios, según la literatura del grupo.

Aunque los números del espectáculo varían según las configuraciones, Alegría ofrece técnicas como la barra aérea elevada: tres barras situadas a doce metros de altura combinadas con trapecios. No son las únicas barras. La producción del Circo del Sol incluye las barras rusas, que no están colgadas del techo, sino que se colocan sobre los hombros de los miembros del equipo. Sobre ellos se hacen diversas acrobacias.

Otros tres números que destaca la compañía son los del hombre volador o la del power track, una especie de ballet sobre camas elásticas en el que la banda se mezcla con números gimnásticos. Para poner orden narrativo en los números circenses, Alegría cuenta con una serie de personajes que encaminan el espectáculo hacia la fábula. Personajes que representan los dos mundos: el que desaparece entre el cansancio y el que está llegando de la mano de los jóvenes. Hay cantantes de blanco y de negro, pájaros nostálgicos y algunos personajes siniestros, sin olvidar los imprescindibles payasos.

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