Un fotógrafo que trabaja como si fuera un pintor


Lo explica como un trabajo que se produce lejos de la ficción. A menos que la memoria también lo sea. Wall señala que sus imágenes no son «instantáneas, pero todo lo que se ve en las fotos ha sucedido». Explica lo que hay de reportaje porque todas las cosas que fotografía son hechos sucedidos, pero él, en lugar de dejarse llevar por la inmediatez, ha dejado pasar el tiempo y reconstruido la escena para poder fotografiar exactamente lo que quería fotografiar, una composición que busca ser lo más fiel posible a esa primera imagen, a lo sucedido».

El otro de los debates sobre su obra tiene que ver con uno producido en los setenta sobre lo nuevo y lo clásico. «En aquel momento lo que importaba era experimentar, hacer cosas que no se hubieran hecho antes, pero a mí me gustaban Manet y Cézanne y percibía que su obra era muy contemporánea, así que yo buscaba un camino entre lo clásico y lo nuevo», recuerda Wall, quien apunta con humor que la influencia que tuvo en él Las meninas fue tan grande que «se debió incluir el cuadro en la exposición del CGAC».

Del mismo modo señala que el cine ofrece «mucha fotografía que podría ser considerada pintura en el sentido más clásico» y considera que el cine es «fotografía en movimiento».

Wall admite el proceso pictórico que guía su trabajo y que le hace reconstruir imágenes de manera minuciosa y también la estrecha relación que guía su obra hacia el carácter pictórico. Pero Wall no duda en la respuesta a si se siente más pintor o más fotógrafo: «Soy fotógrafo, sin duda».

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