Venecia se paseó entre «Cumbres borrascosas» y el terremoto de Japón


venecia / efe

La británica Andrea Arnold sorprendió ayer en la Mostra de Venecia con una versión naturalista del clásico Cumbres borrascosas, caracterizado por la escasez de diálogo y de música. En la enésima versión del clásico de Emily Brontë, la realizadora se ha dejado llevar por sus sentimientos para poner en pie una versión compleja de la ya de por sí complicada historia victoriana. Por su parte, Sono Sion presentó Himizu, una adaptación de un manga pasado por el tamiz del terremoto que asoló Japón. Una historia tan violenta física como mentalmente y que el director ya tenía previsto realizar antes de la catástrofe.

Las dos historias se mueven en el filo de la soledad en medios duros y agrestes y, sin haber entusiasmado, siguen demostrando la acertada selección de la 68.ª edición del festival.

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Venecia se paseó entre «Cumbres borrascosas» y el terremoto de Japón