La poética de la geometría en las esculturas de Arturo Berned

Muestra sus últimas piezas realizadas en acero corten y acero inoxidable de diferentes tamaños.


La proporción áurea, llamada también divina proporción o razón dorada, está presente en las veinte esculturas que forman la exposición dedicada a Arturo Berned, en las que el arquitecto y escultor ha hecho poética la geometría.

En su tercera exposición individual, que se muestra en los amplios espacios al aire libre del edificio Letner, el arquitecto y escultor muestra sus últimas piezas realizadas en acero corten y acero inoxidable de diferentes tamaños, desde las más grandes con una altura de dos metros y medio hasta las más pequeñas que se acercan a la múltiple, aunque todas son piezas únicas.

Desde su última exposición en la galería Ansorena de Madrid, con piezas creadas con un objetivo eminentemente plástico, Berned se ha centrado en la escala.

«He buscado conseguir la escala adecuada a las esculturas en concreto. He manejado el Modulor de Le Corbusier y sobre él he empezado a modular las piezas», comentó a Efe el artista.

Con el Modulor, el arquitecto Le Corbusier (1887-1965) retomó el antiguo ideal de establecer una relación directa entre las proporciones de los edificios y las del hombre.

«Además, he hecho más rigurosa la aplicación de la proporción áurea en todas y cada una de las esculturas. Ninguna está exenta de unos trazados reguladores que lo que hacen es materializar todas las proporciones de la escultura. He querido concentrarme y no dejar nada al azar», señaló.

Alejándose de su profesión, Arturo Berned pretende que sus esculturas no se relacionen con la arquitectura y que tengan un objetivo más formal: «la búsqueda de la belleza por si misma».

En la exposición se pueden contemplar una serie de piezas en las que el artista ha introducido el color, su reto más actual. «Busco colores que no tengan nada que ver ni con la frialdad del acero inoxidable ni con la nobleza y honestidad del acero corten. Quiero que sean más kitsch, que llamen la atención y que dialoguen con el espacio en el que se encuentran».

En esta línea, el rojo intenso domina, aunque no descarta acercarse a otros colores chillones. «El siguiente paso en el que estoy trabajando es en introducir el color en las esculturas en combinación con el corten y el inoxidable, para enfatizar las cualidades de mis piezas».

En la actualidad y como línea de futuro, Berned insiste en trabajar de manera más rigurosa la proporción áurea y otras proporciones, como la raíz de cinco o la proporción raíz de dos.

«Son proporciones que a lo largo de la historia se han ido utilizando para la creación de la obra de arte, ya sea arquitectura, pintura o escultura. Se trata de proporciones muy bellas que responden a mi interés de centrarme en piezas que por las proporciones y el tamaño están más cercanas al hombre», afirmó.

En el catálogo publicado con motivo de esta exposición, Juan Manuel Bonet escribe que pocas veces ha visto un entusiasmo igual «por los postulados del constructivismo como los manifestados por este escultor».

Bonet se refiere también a su interés por el modo en que Berned se ha construido su propio espacio «sorteando el escollo contextual que representa ese relativo desdén español hacia la geometría».

Considera que caminando fuerte por el sendero que ha elegido se encuentra con escultores como Gerardo Rueda, Pablo Serrano, Martín Chirino, José María Cruz Novillo, Gustavo Torner y los más jóvenes Mayte Alonso, Carlos Balbás o Mar Solís, y sitúa a Berned en primera línea en la batalla por el constructivismo.

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